La historia de Waldo, un perro que nació para ser devorado hasta que unos héroes aparecieron…

Como amante de los animales desde siempre, no soporto ver animales abandonados, maltratados y malheridos. Aprecio la vida de los animales tanto como la de las personas y afortunadamente hay muchas personas que piensan igual y que trabajan para ello.

Entre ellos está The Humane Society International, una organización de rescate de animales que intervino para salvar la vida de un mastín muy dulce llamado Waldo.

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Facebook/ Humane Society International

La vida de Waldo no tuvo un comienzo muy feliz. Waldo nació y vivió en una granja de carne de perro en Yulin, Corea del Sur, donde era maltratado al igual que muchos perros. Su futuro más cercano era seguir en la granja y acabar, con el tiempo, siendo descuartizado y convertido en trozos de carne que después se comerían los habitantes de la ciudad.

Cuando los equipos de rescate liberaron a Waldo en abril de 2016, se encontraba en muy mal estado.

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Facebook/ Humane Society International

El pobre mastín era solo piel y hueso, se le podía ver todas las costillas a través de la piel. Tenía heridas en las piernas y un ojo gravemente infectado. Además se le veía muy triste y deprimido.

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Facebook/ Humane Society International

En estas imágenes, Waldo aparece encorvado y contraído. Se le ve aterrado, con la cola entre las piernas, una señal clara de infelicidad canina.

Tan sólo tres meses después, Waldo parece un perro completamente distinto.

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Facebook/ Humane Society International

Ya se ha olvidado de esa postura encorvada, no tiene heridas y su ojo está perfectamente. Ahora anda con mucha seguridad y se le ve muy feliz.

Todavía está algo delgado para ser un mastín, pero ha recuperado mucho peso y está mucho más fuerte.

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Facebook/ Humane Society International

Hace mucho ejercicio al aire libre, salta y brinca junto a su amigo caballo en su casa de acogida y está comiendo muy bien. Se lleva genial con su nueva familia, es muy querido y muy cariñoso.

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Facebook/ Humane Society International

Además siempre tiene tiempo para juguetear y hacer el tonto con esas posturas extravagantes que solo los perros saben hacer.

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Facebook/ Humane Society International

Su familia y él viven felices en la granja de Virginia, donde ha tenido la oportunidad de conocer a un montón de amigos nuevos. Hoy en día Waldo no podría ser más feliz.

Es una preciosa historia que ha conseguido sacarme unas cuantas lágrimas y que tenía que compartir contigo. No hay animal que se merezca tanto sufrimiento como el que tuvo que pasar Waldo.

¡Comparte esta preciosa historia con todos tus amigos!

Fuente: Little Things