8 Datos científicos que seguramente no sabías que aparecían en la Biblia antes de ser demostrados por la ciencia

La ciencia significa conocimiento, y la verdadera ciencia solo está de acuerdo con la evidencia observable. La investigación científica continúa estudiando las maravillas y misterios de nuestro universo, pero curiosamente, existe un libro que ha anticipado muchos de los hechos científicos que observamos en nuestro tiempo. Lo creas o no, ese libro es nada más y nada menos que la Biblia.

A continuación te mostraremos una serie de acontecimientos científicos que aparecieron en las Sagradas Escrituras incluso siglos antes de que fuesen demostrados por la ciencia.

8 Hechos científicos que aparecen en la Biblia:

1- La redondez de la Tierra – Isaías 40:22

«Él es el que está sentado sobre la redondez de la tierra…»

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Durante siglos han existido diversas teorías que han intentado explicar la geometría de nuestro planeta. Incluso todavía hay quien piensa que la tierra es plana y que el final de la tierra firme está marcado por un abismo sin fin.

Curiosamente, Isaías ya parecía tener algunos conocimientos sobre la forma esférica de la tierra que más tarde sería confirmada por la ciencia. Es más, ya por el siglo III antes de nuestra era, Eratóstenes supo medir su diámetro y describir su forma.

2-  La forma en que la Tierra se encuentra en el espacio – Job 26:7

«Dios Cuelga a la Tierra sobre nada».

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A pesar de que muchas historias legendarias cuentan que la tierra es sostenida por un elefante, una tortuga o los musculoso brazos del titán Atlas, ya en la Biblia se hacía referencia a que nada sostenía la Tierra y que ésta en realidad quedaba suspendida en el espacio.

3- Cordilleras y montañas en el fondo del mar – Jonás 2:5-6

«Me rodearon las aguas hasta el alma, el gran abismo me envolvió, las algas se enredaron a mi cabeza. […] descendí hasta las raíces de los montes, la tierra con sus cerrojos me ponía cerco para siempre; pero tú sacaste de la fosa mi vida, oh Señor, Dios mío».

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Al parecer, Jonás podría estar hablando sobre los montes y cordilleras que existen las profundidades marinas de las que solo tenemos constancia desde hace unas décadas.

4- Movimiento de rotación – Lucas 17:34-36

«Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. […] Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. […] Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado».

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¿Sería posible que Lucas estuviera hablando acerca del movimiento de rotación de la Tierra en la que una parte queda expuesta al Sol mientras que la otra está sumida en la oscuridad?

Según los estudiosos de este escrito sagrado, el simbolismo tras estas palabras es que mientras que en una parte del mundo dos mujeres están durmiendo, otras dos están trabajando a la luz del día; sin embargo, no resulta del todo claro este enunciado.

5- El origen de la lluvia y el agua (ciclo hidrológico) – Job 36:27, 28

«Pues él atrae hacia arriba las gotas de agua; se filtran como lluvia para su neblina, de modo que las nubes destilan, gotean sobre la humanidad abundantemente».

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No hace demasiado tiempo se creía que los ríos, lagos y manantiales se originaban gracias a corrientes subterráneas procedentes del mar. A día de hoy conocemos el ciclo del agua y sabemos que el agua que discurre por las montañas proviene de la lluvia, la nieve o el granizo que generan las nubes, que a su vez son el resultado de la evaporación del agua de los mares y océanos.

6- La existencia del átomo – Hebreos 11:3

«Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía».

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El conocimiento (o la sospecha) de que existía una sustancia pequeña e invisible que daba forma a todas las cosas ya había sido sugerida por Demócrito con anterioridad y es probable que haya sido retomada por los autores bíblicos.

Sin embargo, no deja de ser sorprendente que en las Sagradas Escrituras aparezca una referencia a la partícula más pequeña de la materia descubierta solo unos siglos atrás de nuestro tiempo.

7- La materia de la que está compuesto el ser humano – Génesis 2:7

«Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente».

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Tal y como defendía el prestigioso científico Carl Sagan, ‘Todos somos polvo de estrellas’. Lo cierto es que no parece descabellado pensar que estemos formados de los mismos elementos o partículas que forman nuestro planeta, solo que organizados de forma diferente.

La ciencia ha confirmado que el cuerpo humano posee hasta 28 elementos que forman parte de la tierra. El polvo con el que Dios creó al hombre podrían ser esos 28 elementos orgánicos de los que habla la ciencia.

8- Leyes de la naturaleza – Job 38:33

«¿Has llegado a conocer los estatutos de los cielos, o podrías tú poner su autoridad en la Tierra?»

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El Universo y la Naturaleza funcionan con una serie de leyes establecidas que se cumplen de manera rigurosa todos los días. A ello los humanos nos tenemos que someter por el simple hecho de vivir en ella. Estudiosos de las palabras de la Biblia afirman que esto ya lo vaticinaba Job, al darnos a entender que nadie ni nada tiene la facultad de alterar el orden natural de las cosas: el Universo es un ente autónomo que funciona conforme a su propias leyes.

No cabe duda de que, además de ser el libro más leído de todos los tiempo, la Biblia también es uno de los escritos más polémicos en la historia de la humanidad, el cual ha sido responsable de innumerables debates sobre su contenido.

Hoy hemos observado que entre sus páginas quizás se esconda más conocimiento del que el simple fanatismo religioso pueda ver y que quizás nos ayude a comprender la verdad científica de una parte del mundo en el que habitamos. Cerrarse ante esta posibilidad sería negarse ante el esplendor de otra cara de la realidad.

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