Un artista triunfa gracias a su historia de desamor en Instagram con la que todos nos sentimos identificados

El desamor también es cosa de dos aunque en muchas ocasiones culpemos a la otra persona. Al menos eso es lo que el artista conocido como kwon___a quiere contarnos con sus ilustraciones y su historia de amor que tiene como protagonistas a dos personas muy especiales.

La historia de desamor que nos identifica a todos

Pasaron de bailar ‘La La Land’ bajo la lluvia a decirse adiós como dos desconocidos. Todo empezó cuando ella lo vio caminar por el campo de trigo del final de su calle. La marea de sentimientos que inundaron aquel lapso de tiempo, fue lo más parecido a enamorarse que ella había sentido.

Él se dedicaba a trabajar con su padre en el negocio familiar y ella estaba construyendo su futuro en una Universidad a escasos kilómetros de la ciudad. Con ese primer encuentro empezaron las miradas a escondidas y las visitas diarias al Bosque de los Sueños. Ella no quería lujos, solo alguien sincero.

Los días sucedían y los momentos más personales e íntimos no tardaron en llegar. Eran capaces de incendiar la habitación con una sola mirada y cabalgar hasta el infinito dando rienda suelta a la lujuria y al deseo como si el fin de los tiempos estuviera por llegar. Nunca se bajaban de la cima, nunca eran suficientes los gemidos que pintaban las paredes de color y sudor al mismo tiempo. Nunca habían temblado de esa forma.

El amor era secundario pero las relaciones en la cama eran voraces y arrasaban con todo a su paso. Olvidaban las normas, los secretos y se centraban en ese momento de sinceridad y autenticidad que provocaban sus partes cuando aumentaban el ritmo.

El declive afectivo y las obligaciones, llevaron a esta pareja a dejarlo todo como estaba. La habitación revuelta de emociones, una vida a medias y solo silencio. Él se marchaba al campo a relajarse como solía hacer en sus ratos libres; ella observaba por la ventana la libertad de los pájaros que sobrevolaban su azotea. Nada que ver con lo que habían sentido liberándose de todo sobre los muelles de las caricias.

No había nada que les saciara el hambre de besos, ni siquiera otras bocas. Sus vidas comenzaron a tornarse azules y rosas, llenas de nostalgia con ápices de lo que habían sido en algún momento de su pasado.

Cuando todo se había apagado y habían reducido a cenizas las llamas de sus cuerpos en las noches de placer, él solo supo balbucear una frase: «Fui amado». Dejar marchar al amor fue una liberación y una carga al mismo tiempo, ya solo quedaba olvidar lo insuperable.

Y al montarse en la barca para cruzar al lado del desamor, él la empujó hacia el olvido y se mantuvo en la otra orilla, con la única intención de que ella no recordase nada y él recordase de por vida.

Y así, los dos supieron que el desamor era también cosa de dos y que lo lo más sensato era dejarlo ir con la vorágine de sensaciones que se habían esfumado con el tiempo. Ella supo olvidar y él no dejó de recordar hasta que sonó la alarma de las 09:00 horas. Era momento de ir a trabajar.

¿Has vivido alguna vez una historia de desamor? ¿Cuántas veces has soñado con tu relación perfecta?

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Imagen de portada: Instagram: kwon___a