Te contamos el motivo por el que deberías echar sal al café en vez de azúcar a partir de ahora

El mundo de la gastronomía está lleno de sorpresas, inventos y nuevas tendencias que probar y saborear, pero solo los más atrevidos están dispuestos a correr el riesgo de incorporar nuevos sabores a su paladar, especialmente en los productos más cotidianos, como puede ser el café.

De expertos cafeteros está el mundo lleno y probablemente tú seas uno de ellos, pero si nunca has probado el café con sal, no sabes lo que te estás perdiendo. El camarero del bar en el que desayunas podrá ser testigo de que llevas pidiendo el café de la misma forma desde hace años, ¿no quieres probar algo nuevo?

Una pizca de sal hará que tu café sea una fantasía

Te contamos el motivo por el que deberías echar sal al café en vez de azúcar a partir de ahora
Liz Clayton

Tanto si eres cafetero empedernido como si no te gusta mucho su sabor, este nuevo ingrediente te hará descubrir una nueva faceta del néctar de los soñadores que jamás habrías imaginado.

Por inverosímil que parezca, el sabor amargo del café hace que a muchos no les guste el zumo de grano que mejor te despierta por las mañanas, pero si eres uno de esos no tienes porqué renunciar aún a su sabor.

Te contamos el motivo por el que deberías echar sal al café en vez de azúcar a partir de ahora

Con una pizca de sal, sí has oído bien, sal, el amargor del café se ve drásticamente reducido y se convierte en una bebida mucho más suave y deliciosa. Incluso si eres un amante del café amargo, deberías probar esta nueva faceta, quién sabe, a lo mejor tu paladar se enamora de la dulzura de tu nuevo café.

Si te vuelves a encontrar con una taza de café imbebible, ahora solo tendrás que buscar el salero más cercano para poder ingerir el sabroso café.

¿Te atreves a echarle un poco de sal a tu café? ¿Te gusta el café amargo o lo prefieres un poco más suave?

¡Compártelo con tus amigos para que descubran un nuevo mundo dentro de la espumosa y revitalizante bebida!

Fuente: drinks.seriouseatsImagen de portada: shutterstock Por Antonio Guillem