Perros Policía: las técnicas y ejercicios que tienen que superar para convertirse en verdaderos justicieros

Los canes se han utilizado para la seguridad y la caza desde la época romana y llevan en los cuerpos de seguridad desde hace más de 100 años. Concretamente desde 1888, cuando unos sabuesos ayudaron a encontrar a Jack el Destripador.

A casi todo el mundo le surge la curiosidad de saber qué pueden llegar a hacer y cómo se entrenan para conseguir que sean tan efectivos.

Los perros policía son muy útiles para diversos trabajos: desde los destinados a ayudar a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, pasando por los de grupos de rescate y hasta aquellos que ponen sus sentidos al servicio de los bomberos. Por este motivo, existen varias especialidades.

Están los perros de asistencia, encargados de ayudar a los discapacitados; los perros de protección y defensa, encargados de detectar sustancias estupefacientes, dinero, explosivos o restos humanos; y los de rescate en grandes áreas o estructuras colapsadas.

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West Midlands Police / Flickr

Cuando se necesitan perros policías para realizar estas labores, se busca al perro idóneo ya que debe reunir un mínimo de requisitos y estar dispuesto a trabajar. Hay que seleccionar a cachorros con cinco o seis meses y entrenarlos como a cualquier otro. La socialización es un periodo crucial ya que, si no se hace bien, el aspirante perruno no será apto para desarrollar su tarea.

Antes de comenzar a enseñarle obediencia, se debe crear un vínculo con su compañero de trabajo a través del juego, el cepillado y los paseos. Aquí se aprenden órdenes básicas como: «sienta» o «trae».

Esta última se realiza mediante juegos con pelotas. En la siguiente fase, se esconde dentro del juguete algo con olor a comida para estimular su olfato y así poder ir introduciendo otros olores.

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West Midlands Police / Flickr

Siempre se hace con el único afán de que haga lo que más le gusta: jugar y volver a jugar. Con ello se consigue que el perro obedezca al adiestrador en cualquier situación que se pueda presentar. Desde pequeño hay que adaptarlo a sonidos fuertes, comenzando siempre por uno suave para prepararlos para el potente sonido de las armas.

Hay que entrenar su agilidad y resistencia, pero además de todas estas habilidades, el adiestrador debe ser capaz de confiar en el perro en una situación agresiva, ya que si se le da la orden de atacar a un sospechoso, no se puede permitir ninguna vacilación.

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Cada vez que pasa un módulo de entrenamiento, el cachorro es evaluado para ver si ha superado la prueba. Deben ser capaces de realizar sus tareas bajo estrés y en entornos caóticos. Estas evaluaciones constan de simulaciones con disparos, delincuentes falsos escapando y coches pitando.

Recuerda que estas sesiones de entrenamiento se hacen lo más divertidas posibles para evitar que el perro pierda interés o se agobie. Sobre todo, deben ser amenas para permitir que este trabajo preparatorio tan importante sea un juego para el perro.

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Entrenar a un perro para esta labor es un proceso interminable. Aunque el perro tenga 5 años y mucha experiencia, los entrenamientos deben continuar mensualmente. De esta forma se mantendrán al día todos sus sentidos y habilidades y, además de todo esto, se conseguirá crear un vínculo muy especial entre el perro y su compañero.

¿Has visto actuar alguna vez a uno de estos perros? ¿Crees que realizan una buena labor?

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Fuente: Oureverydaylife | Puppyinstitute | Masterdog-training