¿Cuál es el origen de la expresión «Te pongo mirando para Cuenca»?

Todos sabemos lo que significa la expresión «Poner mirando para Cuenca». Hace referencia a la postura sexual conocida comúnmente como el «perrito». También se entiende como una versión de la expresión musulmana de «Poner mirando a la Meca.» Y si te fijas en la postura que toman los musulmanes para rezar, la cosa empieza a cuadrar.

¿Cuál es el origen de la expresión "Te pongo mirando para Cuenca"?
Pixabay

Pero el origen tradicional viene de muy atrás. Se remonta al reinado de Juana la Loca y Felipe I, también conocido como Felipe el Hermoso, a finales del siglo XV. Felipe I era un gran mujeriego, algo que como es lógico, su mujer no podía soportar. Por los celos o por el profundo amor no correspondido que le tenía, la pobre enloqueció.

¿Cuál es el origen de la expresión "Te pongo mirando para Cuenca"?
Cultura Inquieta

Algunas de las amantes del rey eran de pueblos limítrofes a Don Diego, por lo que Felipe I se inventó una excusa para que su mujer no se enterara de nada. Como sabía que a su esposa no le gustaba nada la ciencia, el rey organizó un pequeño observador astronómico en una torre, donde con la ayuda de los nuevos instrumentos de navegación, era capaz de individuar la dirección de las principales ciudades del reino.

Así, cada vez que quería quedar con una chica, le decía a la reina: «Subo con la dama al observatorio, que la voy a poner mirando para Cuenca». Los guardias del rey, que obviamente sabían para qué se subía el rey a las chicas al observatorio, comenzaron a utilizar la frase por los burdeles de la zona; y enseguida la expresión se difundió.

Y ha llegado hasta nuestros días. Y lo cierto es que se trata de un expresión que sigue muy vigente. Y como prueba queda que incluso ha llegado a las nuevas tecnologías. Existe una aplicación llamada «PaCuenca» que te indica la dirección en la que se encuentra esta ciudad.

Seguro que la había utilizado alguna vez, pero ¿sabías de dónde venía la expresión? ¡Ahora ya lo sabes!

 

Fuente: Cultura Inquieta
ATENCIÓN: No es una historia real, es un estupendo juego literario de Emitologías.