Esta mujer tuvo que intervenir tras ver el desagradable trato que recibe una madre de acogida

Todo el mundo conoce el viejo dicho, «No juzgues a un libro por su portada.» Por desgracia, eso es exactamente lo que le ocurrió a una mujer mientras esperaba en la cola del supermercado.

Lindsay se horrorizó al ver a una pareja haciendo comentarios desagradables sobre los niños de una mujer, su estatus financiero, y mucho más. Tras unos minutos, la paciencia de Lindsay llega a su límite y decide intervenir para dar una lección a la miserable pareja que nunca olvidarán.

Sigue leyendo para conocer más sobre la historia de Lindsay.

Esta mujer tuvo que intervenir tras ver el desagradable trato que recibe una madre de acogida
Facebook/Lindsay Rae

Lindsay compartió su desagradable historia en su página de Facebook:

«ADVERTENCIA: Personas insensibles en la cola del supermercado».

Anoche estaba haciendo cola en la caja del supermercado, nada especial. Una mujer de aspecto latino se encontraba delante mía con sus 5 hijos. La pobre mujer se veía desbordada intentando no perder a ninguno de vista, mientras llamaba por teléfono y evitaba que los pequeños no cogieran nada del estante de golosinas y chicles, lo típico, nada extraño. De hecho, nada me llamó la atención hasta que no me lo dijeron.

Esta mujer tuvo que intervenir tras ver el desagradable trato que recibe una madre de acogida
Joseferjuan

Yo estaba con mi bebé en brazos en la cola de la caja cuando la pareja que estaba detrás mía comenzó a susurrar cosas como:

– «¿Cuántos padres crees que tienen esos niños?»

– «Ni siquiera puede vestir a sus niños con ropa para este tiempo.»

– «Espera y verás como saca los cupones de descuento para la comida.»

Calmé a mi hijo de 3 años con algo que puede encontrar en el fondo de mi bolso y miré incrédula a la pareja de estirados que solo hacía soltar mierda por la boca.

Miré hacia delante y pude ver a la mujer intentando separar los artículos de ropa (abrigos, zapatos, calcetines y ropa interior) del resto de los alimentos con los típicos separadores de plástico.

De los cinco niños, dos compartían el mismo pelo rubio y vestían chaquetas y zapatos de calidad, los otros tres eran morenos y tenían unos profundos ojos negros, aunque tenían la mirada triste y llevaban pantalones cortos y chanclas.

Al final la pareja tuvo razón. La mujer sacó algunos cupones de descuento y comenzó a pelearse con la máquina que los verificaba para poder completar la transacción.

Justo detrás de mí, pude oír de nuevo a la pareja decir con desgana: «Ahí van todos nuestros impuestos…»

Los miré con una mirada asesina que solo una madre de nueve niños puede lanzar.

Di un paso adelante y dije amablemente: «¿Puedo ayudarle? Estas cosas son a veces demasiado confusas.»

Ella me miró. Yo tranquilamente pregunté, «¿Adoptados o de acogida? Yo tengo nueve pequeñines, dos biológicos…, te comprendo, déjame ayudarte.» 

Esta mujer tuvo que intervenir tras ver el desagradable trato que recibe una madre de acogida
Angolopsicologia

La mujer me sonrió avergonzada. «Soy novata en esto de ser madre de acogida, es la primera vez que uso uno de estos. Vinieron hace tres días y estarán con nosotros por un tiempo. Aunque nos dieron comida, los niños necesitaban ropa y todavía no ha llegado nada de dinero.

Miré a los niños y sonreí. Me volví hacia ella y dije: «Son unos niños preciosos, me alegro de que se tengan los unos a los otros.»

Le mostraba cómo usar la tarjeta de descuentos cuando los engreídos de detrás comenzaron a bufar.

Le expliqué que no tenía que separar los artículos y cómo tenía que utilizar la tarjeta.

La mujer acercó uno de los abrigos que acababa de comprar a cada pequeño y cargó el carro con toda la comida. Justo antes de marcharse me acerqué a ella, le di un abrazo y le dije, «¡Puedes con esto!»

Después de que estuvieran lo suficientemente lejos como para que no me oyeran me volví con lágrimas en los ojos hacia la presumida pareja que se encontraba detrás de mí.

«Esos niños perdieron el derecho a vivir con sus padres hace unos días. Esa ropa son probablemente la única que poseen o tienen para salir de casa. Esa mujer abrió la puerta de su casa y los acogió porque necesitaba un nuevo lugar seguro donde vivir. Los cupones de comida ayudan a cualquier madre que necesita alimentar a tres nuevas bocas.

No hay suficientes personas igual de buenas que ella en este mundo.»

Esta mujer tuvo que intervenir tras ver el desagradable trato que recibe una madre de acogida
Lacapitalmdp

Me di la vuelta y comencé a colocar mi compra sobre la cinta, entonces me volví de nuevo y con la voz temblorosa añadí: «Incluso si esos niños fuesen todos suyos y cada uno tuviese un padre distinto no tenéis derecho a decir nada. Ningún niño se merece pasar frío o estar hambriento. ¡Menuda vergüenza! ¡Vuestro comportamiento es una vergüenza! 

Mis nuevos «amigos» salieron de la fila y se fueron a otra caja en silencio.

Cuando terminé de pagar, la chica que me cobró me guiño un ojo y me sonrió. «Soy madre soltera que recibe ayudas. ¡Lo que acabas de hacer ha sido impresionante!»

Hice una mueca y dije: «Gracias, no estaba segura de si debí saltar así… Dale un abrazo a tus niños esta noche.» Ella dijo: «Lo haré, que tengas una buena noche y, lo mismo digo».

Lloré mucho cuando encontré mi coche, senté a mi bebé en la sillita y cargué las cosas en el maletero.

A todas las madres de acogida que hay en el mundo: «Mantened la cabeza bien alta, sois las manos y el corazón que mantienen a los más pequeños cuando más lo necesitan. Me quito el sombrero ante vosotras. ¡Qué tengáis un buen día!» 

Esta mujer tuvo que intervenir tras ver el desagradable trato que recibe una madre de acogida
Letitbeus

Lindsay valientemente alzó la voz por todas las madres solteras que sin justificación sufren mala reputación. Nadie debe ser ridiculizado por ayudar a los niños que más lo necesitan.

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Fuente: Hearteternal