Los 8 objetos embrujados más peligrosos del mundo

Las maldiciones ocurren cuando un fantasma u otro ser sobrenatural se niega a abandonar el mundo terrenal después de la muerte para poder morar entre los vivos. A pesar de que la mayoría de la gente suele asociar las maldiciones a las casas, los espíritus o los demonios pueden poseer casi cualquier objeto.

Sigue leyendo para descubrir 8 de los objetos malditos más peligrosos de la historia:

1- Annabelle, la muñeca poseída por un demonio mentiroso

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Nj

El origen de esta historia se remonta hasta 1970, momento en el que Donna, una joven universitaria, recibe una muñeca de origen desconocido como regalo de su madre. Desde el día en que la muñeca «Annabelle» entró en la vida de la joven, cosas muy extrañas comenzaron a ocurrir.

Cada vez que Donna regresaba a su apartamento, la muñeca se encontraba en un sitio diferente de la casa a pesar de que nadie la hubiese tocado. Incluso llegaron a encontrar algunos pedazos de papel con garabatos infantiles de procedencia desconocida.

En un arrebato de preocupación, Dona y su compañera de apartamento decidieron contactar con un médium, fue entonces cuando supieron que la muñeca estaba poseída por el espíritu de una joven que había fallecido en unos apartamentos.

A través del médium, las chicas pudieron conocer que «Annabelle» quería estar con chicas universitarias y quería quedarse con ellas, a lo que las chicas accedieron. Desafortunadamente, al otorgarle este permiso al espíritu las actividades paranormales ocurrieron más a menudo.

2- El espejo de la plantación Myrtles

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Wikimedia

La plantación de Myrtles alberga la que se considera la casa más encantada de los Estados Unidos y una de las más embrujadas del mundo. Desde que fuese construida en 1796 sobre un cementerio nativo americano, las paredes de esta casa han presenciado al menos 10 asesinatos además de constantes eventos paranormales.

Aunque todo el conjunto es bastante misterioso, existe un elemento que destaca entre el resto de la instalación. Desde que llegase en 1980, los huéspedes de la plantación han informado sobre la aparición de figuras y huellas humanas sobre un espejo de cristal.

Según cuenta la leyenda, el espejo contiene los espíritus de Sara Woodruff y sus hijos, quienes fueron envenenados y por alguna razón quedaron atrapados en el espejo, lugar del que aún intentan salir.

3- «La Diosa de la Muerte»

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Apodada de forma bastante acertada como «La Diosa de la Muerte», esta pequeña estatua tallada en piedra caliza y descubierta en 1878 ha traído la muerte de todo aquel que alguna vez la poseyó.

El origen de la estatua en cuestión se remonta hasta 3500 a. C., época en la que las tallas de ídolos de la fertilidad eran bastante comunes, sin embargo, esta estatuilla parece guardar todo menos vida y prosperidad. Los primeros en sufrir su maldición fue la familia de Lord Elphont, quienes desaparecieron en extrañas circunstancias solo 6 años después de adquirir la estatuilla.

Podría parecer casualidad, o al menos eso pudieron pensar los dos siguientes propietarios, Ivor Manucci y Lord Thompson-Noel, quienes también murieron junto con sus familias sólo unos pocos años después de llevar la estatua a sus hogares.

La sucesión de desgracias no pareció levantar ningún tipo de temor sobe el cuarto y último propietario, Sir Alan Biverbrook, quien también murió junto con su esposa y dos de sus hijas.

A pesar de que los dos hijos de Biverbrook que sobrevivieron eran bastante escépticos respecto al mundo paranormal, los hechos que vivieron los asustaron lo suficiente como para que decidieran donar la estatua al Museo Real de Escocia para conseguir deshacerse de la maldición que les perseguía.

Poco después de que fuese guardada en el museo, el jefe de la sección donde permanecía la estatua también murió de forma repentina. Desde entonces, nadie se ha atrevido a manipular la estatua.

4- «The Hands Resist Him», el cuadro que lleva la muerte

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Titulada «Las manos lo resisten», esta pintura fue adquirida por el actor de Hollywood, John Marley, durante la década de 1970. Tiempo después de la muerte de Marley, el cuadro fue el único objeto que sobrevivió al incendio que tuvo lugar en la casa.

Según la pareja, las figuras de la pintura se movían por la noche, a veces llegaban a desaparecer por completo del lienzo.

Cuenta la leyenda que en una ocasión el chico de la pintura llegó a entrar en la habitación, y que todos los que vieron la pintura se sintieron enfermos y débiles. Los niños pequeños que descuidadamente miraban hacia la pintura huyen despavoridos y entre gritos. Los adultos en cambio, sienten que son agarrados por unas manos invisibles.

5- La caja «Dybbuk»

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Durante una subasta realizada en Portland, una extraña caja llamó la atención de un experimentado anticuario. Al parecer, la caja era la única pertenencia a una anciana judía que sobrevivió al encierro en un campo de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

La nieta de la anciana y actual heredera de sus vienes informó al anticuario que su abuela siempre había mantenido la caja escondida y se había asegurado de que nunca fuese abierta porque contenía un espíritu malvado llamado dibbuk.

El comerciante llevó su compra a su tienda y la colocó en su taller en el sótano. Inmediatamente, después de que el comerciante llevase la caja al taller de su sótano, cosas extrañas y aterradoras comenzaron a suceder.

De repente, su asistenta la llamó horrorizada diciendo que las luces se habían apagado, las puertas de seguridad se habían cerrado con llave y se habían oído gritos procedentes del sótano.

Tras ese suceso, el anticuario regaló la caja a su madre, quien poco después sufrió un infarto cerebral. En el hospital, la mujer llegó a deletrear con esfuerzo «H-A-T-E G-I-F-T» (odio regalo).

A pesar de que el hombre intentó regalar la caja en varias ocasiones, siempre se la devolvían en pocos días. Llegó el día en el que comenzó a experimentar una pesadilla de forma recurrente, más tarde descubrió que todos los miembros de su familia que habían estado alrededor de la caja también tenían el mismo sueño.

Un día, el hombre se quedó dormido mientras buscaba información por internet convencido de que algo paranormal estaba ocurriendo en su hogar. Cuando se despertó, sintió que la respiración de alguien en el cuello, y cuando volvió la cabeza vio una enorme figura de sombra que se alejaba de él por el pasillo. En ese momento decidió poner la caja en subasta a través de eBay.

La historia termina cuando Jason Haxton, un empleado de un museo de Missouri decide hacerse con el objeto para escribir un libro detallando la extraña historia de la caja dibbuk.

6- El vestido de novia encantado

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En 1849, una muchacha de una familia rica llamada Anna Baker, se enamoró perdidamente de un joven herrero de clase baja. El padre de Anna, Ellis Baker, se opuso al matrimonio hasta tal punto que desterró al joven de su ciudad natal de Altoona, y condenó a su hija a una vida de soltería.

Desde entonces, Anna vivió amargamente pensando en su enamorado hasta el momento de su muerte en 1914.

Al parecer, antes de que su padre desterrase a su amor, la joven ya había comprado un hermoso vestido de novia que nunca pudo disfrutar. Tras la muerte de Anna, los visitantes de la casa Baker, ahora convertido en museo, afirman que el vestido de novia se mueve por si solo, especialmente durante las noches de luna llena.

Los investigadores que han intentado explicar el movimiento debido a posibles corrientes de aire u otras circunstancias naturales se han ido con las manos vacías.

7- El muñeco encantado

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Durante años, este espeluznante muñeco perteneció a un pequeño llamado Robert Eugene Otto, de Florida. Al parecer, un supuesto practicante de magia negra que había servido a la familia del pequeño se lo regaló como acto de «buena fe».

El niño adoraba a su muñeco. No era extraño verlo hablar con él y tratarlo como un amigo de carne y hueso. Sin embargo, los sirvientes de la casa de Otto se preocuparon cuando juraron que podían oír una especie de voz fantasmal que respondía al chico.

Algunos vecinos incluso afirmaron haber visto al muñeco moverse de una ventana a otra cuando nadie estaba en casa.

De repente, el muñeco comenzó a realizar algunas «travesuras». A pesar de que el pequeño Robert se excusaba diciendo que había sido su muñeco, nadie le creía.

Robert heredó la casa y murió en 1972, momento en que la casa fue comprada por otra familia. La niña de la nueva familia encontró el muñeco en el ático y al instante se asustó. Decía que el muñeco estaba vivo y quería matarla.

El muñeco finalmente terminó en una galería de arte de Key West, donde permanece hasta el día de hoy. Curiosamente, los visitantes al museo afirman que deben pedir permiso si quieren tomar una fotografía de la muñeca. Si no lo hacen, cuenta la leyenda que el muñeco los maldecirá.

8- La silla de la muerte

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En 1702, un asesino convicto llamado Thomas Busby que iba a ser ahorcado por sus crímenes pidió como último deseo poder disfrutar de su comida en su pub favorito de Inglaterra. Justo después de que terminase su comida, Busby se puso en pie y dijo: “Que la muerte repentina le venga a todo aquel que se atreva a sentarse en esta silla.”

Durante la Segunda Guerra Mundial, los soldados que frecuentaron el pub y se sentaban en la silla nunca volvían de la guerra.

En 1967, dos pilotos de la Royal Air Force que se sentaron en la silla estrellaron su camioneta nada más abandonar el pub. En 1970, un albañil del lugar que puso a prueba la maldición de la silla encontró la muerte ese mismo día tras caer desde gran altura mientras trabajaba.

Un año después de eso, un techador que se sentó sobra la silla murió después murió en un derrumbe mientras trabajaba. Incluso la señora de la limpieza del pub en una ocasión tropezó, cayó sobre la silla y murió poco después de un tumor cerebral.

La lista continuaba hasta que finalmente el dueño del pub decidió trasladar la silla al sótano. Por desgracia, incluso escondida en el sótano la silla reclamó otra víctima. En un intento de deshacerse de la silla maldita, el propietario del pub termina donando la silla al museo local en 1972.

Desde entonces, el museo exhibe la silla colgada a medio metro para que nadie pueda sentarse en ella por error. Afortunadamente, nadie se ha sentado en la silla desde entonces.

¿Crees en los fantasmas? ¿Dormirías en la misma habitación que estos objetos? ¡Déjanos tu opinión en los comentarios!

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Fuente: Oddee