La juzgó en base a su aspecto, pero lo que ocurrió después le hizo cambiar de opinión

Cada día estamos más acostumbrados a ver jóvenes, y no tan jóvenes, cubiertos de tatuajes, con piercings y el pelo teñido de atrevidos colores. Pero todavía en muchos casos la gente se les queda mirando y los juzga por su estilo o su forma de vestir. Esta historia demuestra que hay que conocer a la gente antes de juzgarla por su aspecto físico.

La juzgó en base a su aspecto, pero lo que ocurrió después le hizo cambiar de opinión
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Entró una chica joven de unos 14 años. Tenía un brillante cabello morado, varios piercings, llevaba una chaqueta de cuero y vaqueros rasgados. Fuera hacía un frío polar y ella fruncía el ceño de una forma que me ponía nervioso.

Hombre: «Hola, bienvenida. ¿En qué puedo ayudarla?»

Chica: «Me voy a llevar 5 cafés grandes y 10 sándwiches de jamón y queso.»

Hombre: «Muy bien, ¿eso es todo?»

Chica: «Sí.»

Hombre: «Pues son 15€.»

(Para la sorpresa del hombre, la chica sacó un billete de 100 euros. Fue un poco desconfiado y comprobó que no fuera falso.)

Hombre: «Aquí tiene el cambio. Los cafés estarán listo en un momento.»

La chica se quedó esperando mientras el hombre observaba como todo el mundo la miraba. Vio que se quedó mirando el bote de las propinas. Y cuando le di los cafés, me preguntó sobre ello.

La juzgó en base a su aspecto, pero lo que ocurrió después le hizo cambiar de opinión
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Chica: «El bote de las propinas dice que el dinero es para vosotros. ¿Alguno estáis en la Universidad?»

Hombre: «Sí, yo voy al Instituto Tecnológico de Rochester. Y hay algunos más que también van a la Universidad.»

Chica: «Me alegro.»

La chica cogió la vuelta que el hombre le había dado y unos cuantos billetes de 20 euros más. Los metió en el bote y se despidió de él bromeando. El hombre se quedó pasmado y la siguió. Cuando la encontró estaba en la esquina hablando con unos sin techo y repartiendo lo que había comprado con ellos.

Hombre: «¡Perdona!»

Chica: «¿Se me ha olvidado algo?»

Hombre: «No, pero nos has dejado de propina casi 100 euros. Y ahora además estás donando comida.»

Chica: «Sí, mi padre es increíblemente rico. Creo que puedo ayudar más interactuando con la gente que simplemente hacerme miembro de una ONG. Cada viernes reúno a gente que necesite comida, y se la compro. Quizás soy muy joven, pero creo que puedo marcar la diferencia. Normalmente reparto folletos de albergues para indigentes y de comedores comunitarios.»

Sin decir nada más, la chica se alejó en silencio. El hombre se tiró toda la semana sonriendo. ¡Esto demuestra que la apariencia no lo es todo!

¡No olvides compartir esta historia con tu familia y amigos para que ellos también dejen de juzgar a las personas por su apariencia!

Fuente: HrtWarmingImagen de portada: Pinimg