La ciencia explica por qué no deberíamos lavar la taza de café que tenemos en la oficina

Si tienes una cafetera en la oficina de las que permite servirte el café en tu propia taza, estás de suerte, deberías mantener ese trabajo y huir de aquellos dónde la única opción para no quedarte dormido es una vieja y horrorosa máquina de café.

El problema viene con las tazas: los más inteligentes llevan tu taza personalizada y característica para que nadie se confunda, pero los más incautos usan las de la oficina. Uses la taza que uses, la laves cada dos semanas o cuando te acuerdes de llevártela a casa, estás perdido.

¿Cuántas bacterias viven en mi taza de café?

La ciencia explica por qué no deberíamos lavar la taza de café que tenemos en la oficina

Existen dos tipos de personas: las que limpian la taza inmediatamente después de terminarse el café, té o sucedáneo, y las que las lavan a conciencia cada dos semanas en su casa. ¿Cuál crees que corre más peligro de enfermar? Por increíble que parezca, el pulcro de la oficina se está llevando todos los gérmenes y bacterias a la boca.

Los organismo y bacterias capaces de permanecer en tu taza no pueden sobrevivir más de una hora en un objeto inerte, pero, la esponja de la oficina, es un nido de enfermedades. Esa esponja se usa para limpiar todo tipo de superficies, nadie se encarga de cambiarla y siempre está húmeda, el entorno perfecto para reproducirse.

No pasa nada por compartir las tazas en la oficina, aunque mejor evitarlo en época de gripe. Es muy difícil enfermar por las bacterias generadas en tu taza, así que a menos que está tenga moho, por lo que deberás limpiarla o tirarla lo antes posible, estás fuera de peligro.

La ciencia explica por qué no deberíamos lavar la taza de café que tenemos en la oficina

La esponja con la que se lavan los utensilios en la oficina es probablemente la mayor fuente de organismos y bacterias de todo el edificio, así que mantenlo alejado de aquello que vaya a estar en contacto con tus manos o boca.

¿Tienes tu propia taza en la oficina o la compartes? ¿Cada cuánto lavas tu taza?

Compártelo con tus compañeros de oficina para que sean consciente del enemigo: la esponja.

Fuente: mentalfloss