Su jefa la acosó hasta que se fue. Pero el que ríe el último, ríe mejor.

«Hace unos años, trabajé en un call center 24 horas. No era un mal trabajo, pero siempre tenía turno de noche. En el otro lado del call center estaba el departamento de reclamaciones, en el que podía trabajar como secretaria, y solo tendría que trabajar de lunes a viernes de 9 a 5, así que cuando hubo una plaza vacante no dudé en solicitarla. ¡Qué error!

La directora era una señora mayor, que no hacía nada en todo el día, pero que trataba de convencerte de que le contaras las cosas malas que te ocurrían. Se alimentaba de estas historias y las otras 3 chicas que trabajaban con ella, participaban en la acción.

En todo el día no había otra cosa que drama, y era bastante molesto, pero lo sobrellevaba ignorándola lo mejor que podía.

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Pero no era suficiente para ella, quería mis historias, quería que me sentara con ellas y lloráramos juntas todo el día. Yo lo rechazaba, el drama me aburre. Así que la directora empezó una campaña para intentar echarme, para contratar a alguien más empático con su pequeño círculo.

De repente todo mi trabajo empezó a ser mediocre, siempre llegaba tarde o me iba pronto (lo cual no era cierto), e iba hablando de mi a todo el mundo. Además tenía 3 hijos que también me acosaban. Comentarios desagradables todo el día, derramando cosas en mi escritorio cuando salía al baño, o desapareciendo mi comida (la cual después encontraba en la basura).

Finalmente tenía suficiente para arruinarme en la revisión de los dos años. Empecé a tomar fotos en secreto de mi escritorio antes y después de ir al baño, guardando los e-mails tan poco profesionales que recibía de ella, y guardando las notas que me dejaban en el escritorio diciéndome:

«No te queremos aquí más». Se lo di todo a una amiga y esperaba encontrar un trabajo mejor pagado. Me dijo que lo investigaría y que sentía que me tuviera que ir.

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En mi último día de trabajo, la directora me sonrió con aire de superioridad y cuando me iba me miró pensando que había ganado. Pero su sonrisa no fue ni la mitad de grande que la mía, cuando una amiga mía que trabajaba allí me mandó la carta de despido de la directora, un mes después por mi cumpleaños.

Llamé a mi amiga para preguntarle cómo iban las cosas por allí. Por lo visto, la directora siguió con su rutina dramática con la chica que me reemplazó, y como ella tampoco entró al trapo, intentó las mismas tácticas que conmigo, sin saber que la que me reemplazaba era un topo que mi amiga había enviado para reemplazarme y corroborar mi historia.»

¿Qué te parece esta historia? ¿Crees que al final cada uno recibe lo que siembra? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

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Imagen de portada: Twentieth Century Fox / El Diablo Viste de PradaFuente: Hrt Warming

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