Infancia salvaje: impactantes historias reales de niños que crecieron como animales

Hace un tiempo os contamos la historia de Tippi, esta niña criada en la selva, una Mowgli de la vida real. Su historia dio la vuelta al mundo por lo extraño que supone que un ser humano pueda llegar a vivir en estas salvajes condiciones

Ahora, la fotógrafa londinense Julia Fullerton-Batten ha realizado un impresionante reportaje de fotos protagonizadas por niños que crecieron en circunstancias parecidas, fuera de lo normal, rodeados de animales medios salvajes.

Víctor (El niño salvaje de Aveyron), Francia 1797

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Julia Fullerton-Batten

Víctor fue visto por primera vez a finales del siglo XVIII en el bosque de Saint Sernin, en el sur de Francia y fue rescatado, pero pronto escapó. En 1800, cuando tenía 12 años lo volvieron a encontrar cubierto de cicatrices e incapaz de pronunciar palabra. Cuando la noticia se propagó fueron muchos los que quisieron estudiar el caso.

Poco se sabe de sus antecedentes como niño salvaje. Creen que pasó 7 años viviendo en la naturaleza. Examinaron su resistencia al frío dejándolo desnudo en la nieve y no experimentó ningún efecto. Trataron de enseñarle a hablar y a comportarse de forma «humana», pero no llegó a mostrar progreso. Probablemente fuera capaz de hablar y escuchar en sus primeros años de vida, pero no fue capaz de hacerlo después de tantos años de vida salvaje. Finalmente fue trasladado a una institución mental en París y murió con 40 años.

John Ssebunya (el niño mono), Uganda, 1991

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Julia Fullerton-Batten

John se escapó de su casa en 1988, con tan sólo tres años de edad, después de ver a su padres asesinar a su madre. Huyó a la selva donde vivió con los monos.

En 1991, con seis años de edad, fue capturado y enviado a un orfanato. Cuando lo lavaron descubrieron que tenía el cuerpo completamente cubierto de pelo. Su dieta había consistido básicamente en raíces, frutos secos, batata y yuca, lo que le había hecho desarrollar un grave caso de lombrices intestinales, de más de medio metro de largo. También tenía callos en las rodillas de andar como un mono.

John ha aprendido a hablar y comportarse como un humano. De hecho se ha hecho famoso cantando en el coro de «The Pearl of African’s children.»

Marie Angelique Memmie Le Blanc (la chica salvaje de Champagne), Francia, 1731

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Julia Fullerton-Batten

Durante diez años esta niña recorrió miles de kilómetros sola a través de los bosques de Francia. Se alimentó de pájaros, ranas, peces, hojas, ramas y raíces y se enfrentó a animales salvajes, sobre todo lobos.

Fue capturada con 19 años, con la piel oscura, peluda y con garras. No podía hablar y sólo se comunicaba a través de chillidos y chirridos. Cazaba pájaros y conejos y se los comía crudos. Durante años no comió comida cocinada. Sus pulgares estaban malformados de desenterrar raíces y trepar como un mono.

Pero la recuperación de Marie Angelique fue notable. Tuvo patrocinadores ricos y aprendió a leer, escribir y hablar francés de forma fluída. En 1947 se hizo monja durante un tiempo. Finalmente falleció en Paris en 1775, con 63 años.

Ivan Mishukov, Rusia, 1998

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La familia de Iván abusaba de él, y se escapó con tan sólo 4 años. Vivía pidiendo por las calles. Desarrolló una relación con una manada de perros salvajes, y compartía la comida con ellos. Los perros confiaban en él, y se convirtió en algo así como el líder de la manada. Durante años vivió así hasta que rescatado y enviado a un orfanato.

Le benefició el hecho de mantener sus habilidades lingüísticas a través de la mendicidad y de que sólo llevó esta vida salvaje durante un corto periodo de tiempo, lo que ayudó a su recuperación. Ahora vive una vida de los más normal.

Kamala y Amala, India, 1920

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Julia Fullerton-Batten

Kamala, de 8 años, y Amala de 12, fueron encontradas en 1920 en una cueva de lobos. Es uno de los casos más famosos de niños salvajes. Fueron encontrados por el reverendo Joseph Singh, quien se escondió en un árbol encima de la cueva donde habían sido vistas. Cuando los lobos salieron de la cueva vio las dos figuras de las niñas. Tenían un aspecto horrible, corrían a cuatro patas y no parecían humanas.

Pronto las rescataron. Las chicas dormían juntas acurrucadas, gruñían, se quitaban la ropa, sólo comían carne cruda y aullaban. Estaban deformadas, se les habían acortado los tendones y las articulaciones de los brazos y piernas. Además no tenían ningún interés por interactuar con humanos; sin embargo, su oído, su vista y su olfato eran expecionales.

Amala murió al año siguiente de ser rescatadas. Kamala logró aprender a caminar en posición vertical y a decir algunas palabras, pero falleció en 1929 debido a una insuficiencia renal, con tan sólo 17 años.

Sujit Kumar Pollo Boy, Fiji, 1978

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A Sujit sus padres lo encerraron en un gallinero. Su madre se suicidó y su padre fue asesinado. Su abuelo se hizo cargo de él, pero lo mantuvo encerrado en el gallinero.

Fue encontrado con ocho años en medio de una carretera cacareando. Picoteaba su comida, se agachaba como si estuvieron empollando y hacía rápidos chasquidos con la lengua. Tenía los dedos hacia dentro.

Fue trasladado a una residencia, pero debido a su agresividad, estuvo atado a su cama durante más de 20 años. Ahora que tiene 30 años lo cuida Elizabeth Clayton, quien lo rescató de allí.

El niño leopardo, India, 1912

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Este niño tenía sólo dos años cuando un leopardo hembra lo capturó en 1912. Tres años después un un cazador mató al leopardo y encontró tres cachorros, entre los que se encontraba este chico de 5 años.

Enseguida fue devuelto a su familia, en un pequeño pueblo de la India. Caminaba a cuatro patas, tenía las rodillas llenas de callos, los dedos doblados casi en ángulo recto con el empeine, y sus palmas y dedos estaban cubiertas por una piel dura. Mordía y peleaba con cualquier persona que se le acercaba y sólo se comunicaba a través de gruñidos y rugidos.

Con el tiempo, aprendió a hablar y a caminar en posición vertical. Pero, por desgracia se fue quedando ciego por cataratas; aunque esto no se debió a su experiencia salvaje, sino a que se trataba de una enfermedad común en la familia.

Genie, EE.UU., 1970

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Cuando Genie era una niña pequeña, su padre decidió que tenía un «retraso» y la encerró en una pequeña habitación de la casa atada a un orinal. Vivió en un régimen de aislamiento durante más de 10 años. Incluso dormía en esa silla.

Cuando tenía 13 años los servicios sociales se percataron de su situación. No controlaba para ir al baño y se movía de una forma muy extraña. No sabía hablar ni hacer ningún sonido y no paraba de escupir y de arañarse a sí misma.

Durante años se convirtión en objeto de estudio. Aprendió a decir algunas palabras, pero no fue capaz de aprender a decir frases. Comenzó a leer textos sencillos y desarrolló una limitada conducta social.

En un momento dado, volvió a vivir con su madre durante un corto periodo de tiempo. Cuando volvió al hospital infantil regresó al silencio. Los fondos para su tratamiento y la investigación de su caso fueron detenidos en 1974 y no se supo que había pasado con ella, hasta que un investigador privado la encontró en una clínica privada para adultos subdesarrollados mentales.

Medina, Rusia, 2013

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Medina creció rodeada de perros, compartiendo su comida con ellos, jugando con ellos e incluso durmiendo con ellos, desde que nació hasta que cumplió tres años. Cuando los trabajadores sociales la encontraron en 2013, estaba desnuda, caminaba a cuatro patas y gruñía como un perro.

Su padre la abandonó poco después de que naciera, y su madre de 23 años era alcohólica. A menudo estaba demasiado borracha como para cuidar de su hija y se pasaba días desaparecida. Su madre se sentaba en la mesa a comer, mientras que la pequeña roía huesos en el suelo con los perros. Medina logró escaparse a un parque cercano, pero los niños no jugaban con ella ya que apenas podía hablar y se peleaba con todo el mundo. Así que los perros se convirtieron en sus mejores y únicos amigos.

Cuando la encontraron, los médicos afirmaron que Medina se encontraba en buenas condiciones física y mentalmente, a pesar de su terrible experiencia. Por lo que hay una alta probabilidad de que vaya a tener una vida normal.

Marina Chapman, Colombia, 1959

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Marina fue secuestrada en 1954, con tan sólo 5 años, en una remota aldea de Sudámerica y fue abandonada por sus secuestradores en la selva. Allí vivió con una familia de pequeños monos capuchinos durante 5 años hasta que fue descubierta por unos cazadores. Se alimentaba de bayas, raíces y plátanos, dormía en agujeros en los árboles y caminaba a cuatro patas. Se hizo amiga de los monos y aprendió de ellos a trepar y a elegir lo que era seguro para comer.

Cuando fue rescatada, había perdido por completo su capacidad de lenguaje. Los cazadores la vendieron a un burdel, de donde consiguió escapar y se quedó a vivir en la calle. Pero allí también tuvo mala suerte y una familia, perteneciente a una mafia, la esclavizó; hasta que finalmente la adoptó un vecino, quién la crió junto a sus cinco hijos biológicos. Marina se recuperó perfectamente, se casó y tuvo hijos.

Prava (El niño pájaro), Rusia, 2008

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Prava era un niño de siete años que fue encontrado en un pequeño apartamento donde vivía con su madre encerrado en una habitación llena de jaulas de pájaros, comida para aves y heces. Trataba a su hijo como a otra mascota más. Nunca le hizo daño físico, ni lo golpeó ni lo dejó sin comida; pero tampoco le habló. Su única comunicación era con las aves, por lo que no aprendió a hablar. Cuando no entendía algo agitaba los brazos como si fueran las alas de un pájaro.

Fue finalmente rescatado y trasladado a un centro de atención psicológica donde sigue en rehabilitación.

Shamdeo, India, 1972

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Shamdeo, un niño de cuatro años, fue descubierto en un bosque de la India en 1972. Estaba jugando con cachorros de lobo. Tenía la piel muy oscura, los dientes afilados, las uñas largas en forma de gancho, el cabello enmarañado y las palmas de las manos, los codos y las rodillas llenas de callos. Sabía cazar, comía tierra y tenía ansia de sangre.

Finalmente consiguieron que dejara de comer carne cruda, pero nunca habló, solo aprendió algo de lenguaje de signos. Murió en 1985.

Oxana Malaya, Ucrania, 1991

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A Oxana la encontraron viviendo en una perrera en 1991. Tenía ocho años y llevaba viviendo en esas condiciones seis. Sus padres eran alcohólicos, y una noche la dejaron fuera. Buscando calor, con tan sólo tres años, se metió en la perrera y se acurrucó entre los perros; lo que probablemente le salvó la vida.

Cuando la encontraron, se comportaba más como un perro que como un humano. Corría a gatas, jadeaba con la lengua fuera, enseñaba constantemente los dientes y ladraba. Debido a su falta de interacción con humanos sólo sabía decir «si» y «no».

Una terapia intensiva le permitió aprender ciertas habilidades sociales y verbales básicas, aunque tiene la capacidad de un niño de cinco años. Ahora, que tiene 30, vive en una clínica en Odessa y trabaja en una granja de animales bajo la supervisión de un cuidador.

La niña lobo, Méjico, 1845-1852

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Julia Fullerton-Batten

En 1845 una niña fue vista a cuatro patas con una manada de lobos atacando a un rebaño de ovejas. Un año más tarde volvió a ser vista, en este caso comiéndose una cabra. Fue rescatada, pero se escapó. En 1852 volvió a ser vista con dos cachorros de lobo, pero no pudieron atraparla porque corrió hacia el interior del bosque. Nunca más volvió a ser vista.

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Fuente: BoredPandaImagen de portada: Julia Fullerton-Batten