Este pequeño de tan sólo cuatro años encuentra un hogar tras pasar su corta vida en un orfanato…

No todo es tan bonito como parece en los temas de adopción. También tienen un lado oscuro. No puedes verlos desde fuera. Te cambian la vida. Una vez que entran en ella, la destruyen, te hacen pedazos. Se instalan en tu corazón. Te dejan destrozado, hundido, y te hacen abrir los ojos. Hay días en los que estás triste y solo quieres volver a los días de ceguera e ingenuidad. Pero sabes que en realidad no quieres, y además, no puedes.

Cuando Stacey Gagnon fue a Europa del este a adoptar a su hijo Israel, quien había pasado su corta edad en la sección de malformaciones de un orfanato en Bulgaria, pudo abrir los ojos. Su corazón se hizo mil pedazos, y ahora no hay día que pase que no piense en que «muchos niños se están muriendo». No puede sentarse en la iglesia y rezar, no puede llevar a sus hijos al colegio sin estar pensando «muchos niños se están muriendo».

Cuenta que cuando se sienta tranquilamente y mira cómo la gente actúa durante su vida diaria, sólo piensa en gritarles «¡muchos niños se están muriendo!» La gente admira los casos de adopción, pero después se olvidan de ellos y continúan con sus vidas. Ven las fotos de Israel cuando estaba en el orfanato, derraman alguna lágrima y después vuelven tal cual a su vida diaria. Realmente no escuchan, no les interesa. Siguen con sus vidas mientras muchos niños siguen muriendo.

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Stacey Gagnon

Desde que fue a por Israel al orfanato, cada día recuerda que los que viven en este tipo de instituciones son bebés sin cuidados médicos y niños que tienen que aprender a no reír ni llorar. «Enjaulados» en cunas, golpeando sus pequeñas cabezas contra las barras para calmarse a ellos mismos, mordiéndose los dedos hasta hacerse sangre, alimentándose a base de líquidos.

Intenta sobrellevar esa carga cada día, pero cuando intenta desahogare con su familia y amigos, ellos sonríen y dicen «vamos a cambiar de tema, hablemos de cosas más bonitas». Y mientras ella sufre el peso de esa carga sobre sus hombros, sobre su corazón.

No hay día que pase que no recuerde lo que vio en Europa del este, y recordando «hay niños que se están muriendo».

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Stacey Gagnon

Hace cosa de un año, Stacey tomó un vuelo a Bulgaria y entró en un mundo de tristeza y dolor. Allí abrió sus ojos, más allá de lo único que conocía, una vida de clase media en América. Aquel lugar, caluroso y falto de aire, con un olor desagradable, lleno de niños mojados y con los dientes oscuros. Entrar en ese orfanato de Bulgaria cambió su vida.

Y este es sólo uno de los miles de orfanatos iguales o o aún peores como en el que vivía Israel. Cuando ves un sitio como ese, te sientes avergonzado y dolido, por haber tenido una vida cómoda y bonita, y no haberte parado a pensar que existen niños que viven en sitios como ese. Te cambia la vida. Desde que Stacey adoptó a su hijo, esta experiencia está en casa decisión, en cada elección, en cada paso que da. Y cada vez que consigue más o menos volver a su vida, hay algo que le recuerda, «hay niños que se están muriendo».

Mientras hace la colada, en el trabajo, cuando se acuesta, siempre hay una voz que le recuerda «hay niños que se están muriendo» y no sabe que hacer. Reza para encontrar la respuesta, pero mientras se siente perdida en esa oscuridad.

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Stacey Gagnon

Israel sufría la mayor negligencia y dolor que uno pueda imaginar. Todos los días hay momentos en los que aflora su trauma. La mayoría de las decisiones que toma están basadas en el miedo y el pensamiento de supervivencia.

Su progreso ha sido muy rápido. En ocho meses desde que sacaron a Israel del orfanato, ha pasado de la talla de 18-24 meses a la de 4 años. Empezó jugando con juguetes de bebé, clasificadores de formas y cubos, y ya juega con coches y camiones, y adora todo lo que tiene música.

Cuando se lo trajeron apenas sabía decir 20 palabras, y ahora sabe cientos de ellas, canta y va a la guardería.

Israel es el ejemplo de los miles de niños que hay en su misma situación. Stacey ve como casi todas las semanas en alguno de los grupos de adopción suben una foto de un niño que sacan del registro de adopción porque ha fallecido. Y entonces ve a su pequeño y se siente muy agradecida de haber decidido llevárselo a casa.

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Stacey Gagnon

«Es el peor caso de negligencia médica que he visto» o «nunca he visto nada como esto» son sólo algunas de las palabras que los médicos y especialistas que han visto a Israel desde que llegó. Israel traía una fuerte desnutrición y su dieta se basaba en líquidos.

Si hubiese seguido en esas condiciones Israel no habría llegado a los 5 años. En Europa del este los niños con este tipo de problemas mueren, pero por suerte Israel corrió mejor suerte. Como se suponía que no viviría mucho con su discapacidad no recibía ningún tipo de trato humanitario.

Aunque es difícil, deberíamos mirar a este pequeño y ser consciente de todo lo que hay tras él. Tras su sonrisa, su cuerpo fuerte, su bonita ropa y su silla de ruedas de última generación. Ser conscientes de lo que el amor puede hacer en tan sólo 8 meses. Tras todo eso se esconde un mensaje. Que los niños como él no llegarán a su ver su sexto cumpleaños. Que no tienen una madre que los coja en brazos mientras van desfalleciendo, estarán solos. Que lo metieron en un orfanato nada más nacer con otros niños, y muchos de ellos han fallecido o han sido trasladados. Y ser trasladados es lo mismo que morir, el 85% de esos niños fallece en menos de un año después de haber sidos trasladados a una institución.

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Stacey Gagnon

Israel nació con espina bífida a nivel torácico, lo que significa que no siente nada de cintura para abajo. Fue metido en un orfanato nada más nacer, donde ha sido privado de todo excepto lo estrictamente necesario para vivir. Ha conseguido sobrevivir de esta terrible forma durante 4 años. Tenía todo tipo de problemas de salud. Cuando Stacey leyó sobre él en Facebook pensó que parecía muy dulce y que ojalá encontrara pronto una familia para siempre.

Pero desde aquel momento no pudo sacárselo de la cabeza, incluso soñaba con el pequeño. Fue entonces cuando decidió escogerlo a él, entre los miles de niños que por desgracia viven en un orfanato, para ser su hijo. Un niño que nunca podría andar, correr o bailar. Un niño que nunca podría hacer las cosas que imaginaba que haría su hijo. Un niño que nunca había experimentado la belleza de un amanecer o la brisa sobre su cara.

Israel había pasado toda su vida metido en una habitación. Y ahora, es él el que le está enseñando a sus padres que el verdadero amor es incondicional y que la belleza está en el interior, y no en la superficie. Su corazón es bello, fuerte y lleno de potencia. Su madre se siente tremendamente afortunada de poder ser testigo de, como un niño esclavizado por sus circunstancias, muestra su verdadero valor y belleza.

Pero a su vez, tenerlo cerca hace que Stacey se sienta rota. No puede parar de pensar que eligió a Israel, pero elegirlo a él significa no haber elegido a otros muchos, lo que significa que «hay niños que se están muriendo».

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Stacey Gagnon

El problema de estos niños, ¡también es nuestro problema! Nunca hay suficiente dinero, suficiente tiempo ni es el momento perfecto para adoptar. Pero aún así debemos hacerlo, debemos llevárnoslos a casa.

Mirando a Israel hay que ser consciente de que él era uno de esos niños que estaba muriendo. Y es terriblemente cierto, hay muchos niños muriéndose… solos.

¡Comparte esta increíble historia y evitemos entre todos que los niños sufran solos!

Imagen de portada: Stacey Gagnon