Esta madre se horroriza al ver sangre en su pequeña de 12 meses tras recogerla de la guardería

Esta madre comparte la desafortunada situación que vivió junto a su pequeña de sólo 12 meses un día como otro cualquiera cuando iba a recogerla de la guardería:

«No hay palabras que describan el estrés emocional, la ansiedad y la ira que estoy pasando en este preciso momento»: Ayer fui a recoger a mi hija a la guardería y mientras caminaba por los pasillos pude oír a mi hija llorando desconsoladamente. Me aproximaba hasta el aula donde se encontraba mi pequeña cuando oí a una de las cuidadoras gritando «¡PARA!«. Supongo que le gritaba a mi niña, quien no tiene más de un año y no es capaz de entender nada.

Segundos después abrí la puerta y vi a una de las cuidadoras justo al lado de mi hija. Por su rostro pude comprobar que había hecho aparición en un momento poco apropiado para ellas pero bastante esclarecedor para mí.

Allí estaba aquella mujer delante de mi hija mientras esta lloraba a moco tendido, de hecho tenía mocos por toda la cara literalmente. Cuando mi pequeña me vio vino hacia mí para que la cogiese. En el momento que la tuve entre mis brazos dejó de llorar, fue entonces cuando me dijeron a modo de excusa, «Menos mal que llegas, hoy se ha portado muy mal con el resto de los niños…«.

Esta madre se horroriza al ver sangre en su pequeña de 12 meses tras recogerla de la guardería

Fui a llevarla hasta el coche y mientras me disponía a colocarla en la sillita veo que tiene sangre en su camisa.

Levanto su brazo para ver de dónde podía provenir la sangre y descubro que tiene una gran herida en su brazo que parece haber sido producida por una uña al agarrarla con demasiada fuerza.

En aquel momento estaba completamente enfurecida. Tomé una foto en ese momento, claramente se podía comprobar que la herida había sido producida recientemente ya que la sangre estaba fresca y brillante.

Llamé a la policía y también a la guardería para hablar con la mujer encargada de cuidarla y preguntarle qué había ocurrido. Obviamente se excusó diciendo que no sabía qué había sucedido, que no había visto a ninguno de los niños jugando con ella y luego trató de cambiar de tema.

Le dije que no me importaba lo que tuviese que contarme, solo quería saber qué demonios había pasado con mi hija mientras ella estaba al cargo. Ella siguió diciendo que no tenía ni idea. Enfurecida, le dije entonces, «Bueno, ¿y no es ese precisamente tu trabajo? ¿acaso no tienes que estar tú pendiente de los niños?»

Le dije que iba a avisar a la policía, quería saber si a alguien más le había ocurrido algo parecido. Después de investigar un poco se comprobó que en esa misma guardería se habían dado casos similares en octubre de 2015.

Tenemos que tener mucha precaución y estar atentos ante cualquier señal de abuso que puedan mostrar nuestros niños. Esta situación le puede ocurrir a cualquiera y puede pasarse por alto si no le damos suficiente importancia. Existen personas desalmadas que son capaces de maltratar incluso a niños que son incapaces de defenderse. Ojalá esta situación no la tenga que vivir ninguna otra persona.

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