La paciente terminal de esta enfermera tenía un hijo pequeño. Pero entonces lo miró a la cara y se dio cuenta de que le cambiaría la vida para siempre

Patricia, conocida como «Patty» McNulty luchaba contra un cáncer muy agresivo en su cabeza. Karen Mott, una mujer que había trabajado como enfermera de oncología en el Centro contra el Cáncer de Framingham, Massachusetts, durante más de 10 años se ocupaba de sus cuidados.

Con el tiempo, Karen pudo conocer a fondo a su valerosa paciente. Se trataba de una madre soltera de 44 años que vivía en un apartamento subvencionado por el gobierno. Su hijo de 9 años de edad, Stephen, era todo para ella. Por si no fuese suficiente luchar contra el cáncer, por aquel tiempo su novio y padre de Stephen fue atropellado por un coche causándole una lesión cerebral que le dejaría totalmente incapacitado para poder cuidar del pequeño.

Unos meses depués, el cáncer de Patty pasó a ser terminal. Aún en su difícil situación, una de las mayores preocupaciones de Patty era saber qué es lo que ocurriría con su pequeño. Lo único que le importaba era saber que su hijo podría tener una familia con la que crecer, ir a la universidad y ser feliz el resto de su vida. La historia de Stephen corrió como la pólvora entre el personal del hospital, todo el mundo estaba pendiente de qué es lo que sucedería con aquel chico una vez que su madre hubiese fallecido.

Una noche, cuando Karen regresó del hospital su marido le dio una noticia que cambiaría el resto de su vida.

La paciente terminal de esta enfermera tenía un hijo pequeño. Pero entonces lo miró a la cara y se dio cuenta de que le cambiaría la vida para siempre
GoFundMe / Help Stephen Start His College Fund

En 2002, Patricia «Patty» McNulty dio a luz a un precioso bebé. A pesar de que tener dificultades económicas, Patty siempre se aseguró de que su pequeño Stephen creciera rodeado de amor y cariño. Siempre soñó con que su hijo creciera feliz y fuese a la universidad para convertirse en un hombre de provecho. Stephen era más que la luz de su vida.

Cuando Stephen era aún un crío, Patty fue diagnosticada con una forma muy agresiva de cáncer.

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A partir de ahí, todo se convirtieron en malas noticias para la familia. Poco después de conocer la terrible noticia, el padre de Stephen y novio de Patty fue atropellado por un coche produciéndole una lesión cerebral que le causé terribles secuelas de por vida.

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En 2011, Patty estaba bajo los cuidados de una enfermera de oncología llamada Karen Mott. Karen tenía tres hijos, dos mujeres adultas y un muchacho adolescente.

Patty nunca perdió la voluntad de seguir luchando para poder ver a su hijo crecer, sin embargo, conforme su enfermedad fue evolucionando, Karen fue preocupándose por la situación en la que quedaría Stephen cuando Patty falleciese.

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Desgraciadamente, nadie de la familia de Patty barajaba la posibilidad de hacerse cargo de Stephen hasta que fuese capaz de valerse por sí mismo y con el padre postrado en una silla de por vida, Patty se encontraba realmente sola.

En agosto de 2012, su cáncer pasó a ser terminal. Por aquel tiempo no sabía con seguridad qué ocurriría con su hijo. Si no tenía alternativa tendría que dejar que su hijo fuese a un hogar de acogida para que fuese cuidado por algún extraño.

La paciente terminal de esta enfermera tenía un hijo pequeño. Pero entonces lo miró a la cara y se dio cuenta de que le cambiaría la vida para siempre
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Una noche, el marido de Karen, Michael, se volvió hacia ella y le dijo algo que cambiaría el transcurso de sus vidas para siempre.

«Creo que debemos cuidar de este niño.»

La noticia pilló a Karen totalmente de imprevisto, nunca pensó que algo así pudiese suceder. De hecho, hacía tiempo que estaban planeando la venta de su casa una vez que su hijo terminase el instituto. Aquella idea parecía una locura, la pareja no disponía de los fondos necesarios para enviar a otro hijo a la universidad, y mucho menos para criarlo. Sin embargo, a pesar de todas las dificultades que sabía que tendrían, en lo más hondo de su corazón, Karen estaba de acuerdo con su marido.

Al día siguiente, Karen y Michael, se sentaron con Patty en el hospital y discutieron con ella la idea de adoptar a Stephen cuando ya no estuviese aquí. Patty estuvo de acuerdo, después de pasar tanto tiempo al cuidado de Karen sabía con seguridad que su hijo sería feliz en aquella familia.

Poco después de la charla, como si por fin se hubiese quitado un peso de encima y pudiese partir tranquila, Patty falleció.

La paciente terminal de esta enfermera tenía un hijo pequeño. Pero entonces lo miró a la cara y se dio cuenta de que le cambiaría la vida para siempre
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Aún con un profundo dolor en el corazón provocado por la pérdida de su querida madre, Stephen se fue a vivir con la familia Motts.

Tanto el matrimonio como los tres hermanos acogieron con los brazos abiertos a Stephen quien solo recibió amor de aquella familia.

Aunque los Motts no tenían un gran nivel adquisitivo, estaban decididos a cumplir la promesa que le hicieron a Patty. Por todos los medios intentarían que Stephen fuese a la universidad.

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La familia Motts se preocupa por que Stephen vaya cada mes al centro donde se encuentra su padre para que pueda verlo crecer y nunca pierdan la relación.

Lleno de gratitud por todo lo que le habían dado, Stephen le dedicó una entrañable carta a su nueva familia donde se podía leer:

«Me gustaría agradeceros todo lo que habéis hecho por mí pero sé que no será suficiente. Me habéis dado una nueva vida. Habéis contribuido a que sea feliz, y eso se merece más que un simple agradecimiento. No hay palabras que puedan expresar lo que siento ahora mismo, solo las emociones podrían describir lo agradecido que os estaré siempre.»

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