El día que tu hija falleció, esto es lo que realmente ocurrió

Las enfermeras tienen un trabajo más duro de lo que la mayoría de las personas piensan. Sus turnos son largos y deben estudiar durante años antes de llegar a poder cuidar de nosotros en los hospitales pero eso no es todo.

Este trabajo, además, conlleva connotaciones emocionales que otro tipo de trabajos como arquitectos, ingenieros o contables no tienen que soportar. La confesión de una enfermera que ha escrito una carta abierta a los padres que perdieron a una hija durante su turno ha conmovido tanto que ha dado la vuelta al mundo y está ayudando a enseñar el trabajo y lo que supone también para estos enfermeros.

A continuación podrás leer la poderosa carta:

‘Estabais destrozados. Totalmente en shock. Vuestra hija llegó en estado no responsivo esta mañana. Llegó ya sin actividad pero intentamos hacer todo lo posible porque era una joven de tan sólo 18 años. Estuvimos con ella durante más de 45 minutos.

No había vuelta atrás, no podíamos hacer nada contra una fractura de cráneo como esa. No os lo dijimos pero movimos y peinamos su pelo para que no vierais la inflamación y la gran herida de su cabeza. Ningún padre debería ver a su hijo así. 

Shutterstock

Estuve al lado del médico mientras os contaba las malas noticias de la manera más correcta posible. Me corrijo, no hay manera ‘correcta de hacerlo’. Son noticias terribles, vacías, problemáticas… Vuestro mundo ahora tenía una persona menos. 

No, probablemente no sufrió. El accidente de coche ocurrió tan rápido que probablemente sucedió antes de que pestañeara dos veces. 

Os dejasteis caer sobre el suelo del hospital, sin importaros las bacterias que podría contener. Vuestro mundo acababa de desplomarse. Yo estaba allí de pie, con un rostro sombrío, con las manos juntas. Vosotros gritabais, llorabais, os apoyabais el uno en el otro.

Os di pañuelos, un vaso de agua y mi apoyo. Estoy aquí como una columna de apoyo para intentar ayudar a lidiar con vuestro dolor y sufrimiento de la forma más diplomática posible, de la forma en la que el hospital nos permite.

Asentí con mi cabeza, os di palmadas en la espalda. Llegado un momento determinado tuve que irme, vuestra familia había llegado y sabía que estabais en buenas manos. 

Lo que no sabéis es que yo también estaba destrozada. 

Lloré todo el camino a casa. Busqué a vuestra hija en Facebook, era preciosa. Se acababa de graduar en el instituto, tenía toda la vida por delante. No es justo. 

Golpeé frustrada el volante cuando llegué a casa y aparqué. Lancé mi bolso a un lado del salón cuando llegué a casa y como vosotros, me tiré al suelo y lloré. Incluso si soy muy joven para tener hijos tengo un hermano de tan sólo 18 años. Hace justo lo que vuestra hija hacía antes de morir, va en coche con sus amigos. Podría haber sido él. 

Lo siento mucho más de lo que nunca podríais pensar. Sinceramente no lo sabéis pero yo sí y espero que vuestra hija lo sepa. Nunca la conocí pero lloré su muerte como vosotros. Las enfermeras no lo mostramos la mayoría de las veces, no podemos rompernos delante vuestra, tenemos que ser fuerte por vosotros pero nos importa. Vuestras pérdidas son nuestras pérdidas. Vuestro dolor es nuestro dolor. Lloramos con vosotros. Por favor, sabed que vuestro dolor es compartido, no estáis solos’. 

Comparte la emotiva historia de esta enfermera con todos tus amigos.

Fuente Inspire More 

¡No te pierdas nada nuevo!

Te enviaremos lo mejor de cada semana para que sigas disfrutando
Únete con Facebook
Google +
O puedes usar tu correo:
Correo electrónico

¿Y tú qué opinas?