Dos perros reciben su merecido castigo al molestar a un gato que estaba tomando una siesta al lado de la piscina

Dos pequeños perros consiguieron poner de los nervios a este gato mientras mantenían una conversación (se trata de un doblaje en inglés). Es bastante divertido ver cómo hablan los dos perros y tratan de echar al gato de allí.

Al principio, el gato simplemente coloca las orejas hacia atrás y levanta la punta de su cola. Después de todo, los gatos son maestros del zen y pueden ignorar una gran cantidad de comportamientos irritantes.

Dos perros reciben su merecido castigo al molestar a un gato que estaba tomando una siesta al lado de la piscina

Pero estos dos perros tan traviesos no pueden permitir que el gato siga durmiendo delante de ellos sin inmutarse lo más mínimo por sus acciones. Así que intentaron empujarle varias veces.

El gato ya se empieza a mosquear un poco. Pero todavía les sigue dando la oportunidad de irse en paz si ellos hacen lo mismo y terminan con el asunto.

Pero no lo hacen y siguen empujándole, hablando entre ellos mientras lo hacen. Lo que comenzó como una siesta agradable para este felino se está convirtiendo en una lección de paciencia. Sus orejas comienzan a moverse de un lado a otro, y su cola empieza a agitarse. Después de todo, ¡estos dos perros son realmente molestos!

Dos perros reciben su merecido castigo al molestar a un gato que estaba tomando una siesta al lado de la piscina

Aún así los perros continúan. Casi se puede oír la ira del gato cuando comienza a conspirar contra sus enemigos. Esta vez, estos dos pesados han llegado demasiado lejos. Intentan tirarle a la piscina y el gato se está preparando para enseñarles una lección que no olvidarán pronto.

¡Y entonces llega el momento perfecto! Los perros están momentáneamente separados, y eso le da al gato la ventaja para actuar.

Con un golpe rápido, ¡manda a uno de los perros a la piscina! Casi puedes sentir la satisfacción del gato, ¿no? Pero no baja la guardia. Después de todo, todavía hay otro perro allí. «Ven aquí», gruñe el gato, «¡y te pasará lo mismo!» Pero el perro es listo y se retira a tiempo.

Y por fin, ¡ambos perros están callados!

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