8 Razones por las que la Luna de Miel podría acabar con la relaciones de pareja

Las mariposas en el estómago, las sonrisas de oreja a oreja cada vez que llega un mensaje suyo, los besos continuos o los «no, mejor cuelga tú». Ese momento que todos vivimos al principio de una relación, y que por desgracia, en pocos meses, llega a su fin.

Pero, ¿realmente es algo malo? Parece que no, que aunque parezca el más bonito, realmente es estresante; y muchas personas se sienten mucho más relajados cuando esta etapa «idílica» se acaba.

Los motivos por los que la «Fase Luna de Miel» es la peor

Pasas por alto ciertas cosas, sobre todo si te sientes inseguro

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Especialmente después de pasar una mala ruptura, cuando nos sentimos menos deseables, estamos más dispuestos a pasar por alto ciertos comportamientos con los que no estamos demasiado de acuerdo. Nos dejamos llevar por el momento y la otra persona.

Aunque la novedad es tentadora y especial, es difícil ver si vuestra relación puede tener futuro sino podéis ver las cosas objetivamente.

Probablemente tengas mucho sexo, pero no el mejor

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Una vida sexual sana se asocia a una relación fuerte. En los primeros meses es normal tener relaciones sexuales con mucha frecuencia, por lo que a veces nos sentimos decepcionados pasado este momento. Sin embargo, aunque la frecuencia sexual y la pasión disminuyan, el sexo suele ir a mejor.

El sexo muy frecuente no es necesariamente una señal de que la relación sea especialmente buena. Las parejas que tienen relaciones sexuales una o dos vez a la semana tienden a estar más satisfechas que las parejas que tienen relaciones sexuales con menos frecuencia.

Tienes que comportarte «bien» todo el rato

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Al principio de una relación tratamos de impresionar a la otra persona, por lo que a veces nos cuesta comportarnos con normalidad y tratamos de sacar nuestro mejor yo. Eso requiere un gran esfuerzo, por lo que es normal que con el paso del tiempo nos sintamos más relajados y cómodos.

Crees que no se debe discutir

pareja discutiendo
wavebreakmedia / Shutterstock

Seguro que si oyes que una pareja que lleva saliendo tres semanas, ya ha discutido alguna vez piensas: «Puff, si ya están discutiendo, mal van». Sin embargo, la transición hacia una relación seria, en la que tienes que ir «agregando» a otra persona a tu vida, dará lugar indudablemente a ciertas discusiones. Si al principio no chocáis, es porque realmente no estáis siendo vosotros mismos.

Tienes que buscar algo especial para cada cita

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Al principio de una relación, nos esforzamos más para tratar de impresionar al otro. Arreglarse, buscar un plan interesante,… Suena muy romántico, pero también más estresante. ¿Y si justo ese día no tienes ganas de ponerte ropa elegante, o te apetece cenar una pizza y ver una peli?

Pasada esta etapa nos comportamos más como somos nosotros mismos, unos días muy presumidos y divertidos, y otros más pasotas.

Finges estar bien, aunque no lo estés

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Al principio, todo tiene que estar siempre perfecto. Pero en el momento en el que discutís alguna vez, ya la habéis superado. Podéis tener una conversación honesta sobre lo que os parece bien y lo que no, si estás de mal humor puedes expresarlo y ese tipo de cosas.

Te estresas con cualquier cosa

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En los primeros meses, cualquier cosa puede ser una odisea, incluso contestarle a un mensaje. «¿Qué le pongo?, ¿Entenderá lo que le quiero decir así?» o cosas por el estilo. Analizar meticulosamente cada paso y cada palabra puede ser agotador.

Esa sensación no puede ser eterna

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Tanto el romanticismo y las emociones intensas, como el estrés y la obsesión por dar una buena impresión, pueden estar bien durante cierto tiempo, pero no de por vida. Todos necesitamos descansar con tranquilidad y tener cierto espacio para nosotros.

¿Eres de los que prefiere la emoción del principio o la estabilidad de después? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

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Fuente: cosmopolitan / independent / bustle