8 Cosas poco conocidas sobre los ahogamientos que ocurren alrededor del mundo

Los ahogamientos son uno de los miedos más profundos del ser humano. Nos agobia mucho encontrarnos a mucha profundidad, con los pulmones consumiendo oxígeno y sabiendo que no podemos respirar. De hecho, se llevan muchas vidas al año, sobre todo de niños pequeños.

Aunque el agua es un factor clave en los ahogamientos, también influye la riqueza del país. En los países pobres son más propensos a ahogarse. De hecho, en Bangladesh se ahogan 17.000 niños anualmente, unos 46 al día.

8 Hechos muy inquietantes sobre ahogamientos

1- El agua dulce y el agua salada te ahogan de forma distinta

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Aunque muchas personas piensan que nadar en el océano puede ser más peligroso que nadar en un lago debido a las olas y las corrientes, lo cierto es que el 90 % de los ahogamientos ocurren en agua dulce. Esto se debe a la química.

El agua dulce se parece más a nuestra sangre que el agua salada por lo que cuando se inhala en los pulmones, pasa al torrente sanguíneo por ósmosis, provoca que la sangre se diluya, las células estallen y los órganos fallen. Todo esto en dos o tres minutos.

El agua del océano es mucho más salada que la sangre humana y al aspirarla, nuestro cuerpo intenta regularse, traspasando agua a los pulmones y, por lo tanto, espesando la sangre. Una persona tarda en morir entre 8 y 10 minutos, por lo que tendría más posibilidades de ser rescatado.

2- Mar muerto

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Pete / CC BY-SA 3.0

Se llama así por que su salinidad deja sus aguas prácticamente sin vida. Se encuentra entre Israel y Jordania y es muy turístico. Existe el mito de que, como el agua es muy salada, es muy densa para que alguien se ahogue.

Es cierto que es muy difícil ahogarse de la forma tradicional, sumergiéndose por completo en el agua. Sin embargo, si terminas bocabajo, puede ser muy difícil ponerte derecho. Además, aquellos que son rescatados enfrentan una dura recuperación, ya que al tragar agua salada, sufren quemaduras internas y neumonía química.

3- No es lo mismo la vida real que las películas

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En las películas, los ahogamientos suelen ser bastante estereotípicos. La víctima se tambalea y se aferra a las últimas señales de vida. Pero en la vida real es muy diferente. Cuando alguien está a punto de ahogarse, entra en un estado llamado «respuesta de ahogo instintivo».

El movimiento voluntario se vuelve imposible, la persona se sacude apático, tiene la cabeza hacia atrás, la boca a nivel del agua, los ojos vidriosos o cerrados, los brazos se mantienen contra el cuerpo y las piernas no patalean. Esta respuesta es tan poco dramática que la gente no suele darse cuenta. Los expertos recomiendan vigilar de cerca a los nadadores y asegurarse de que no hay ningún comportamiento raro.

4- El lago donde nunca se encuentra a las personas que se ahogan en él

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Miguel / CC BY 2.0

El lago Tahoe se esconde en las montañas entre California y Nevada y es un popular destino de vacaciones, pero esconde un secreto escalofriante. Es un lago muy profundo, con un descenso de 500 metros, y en verano suele ser un paraíso para nadadores y navegantes. Sin embargo, no saben que tienen un cementerio debajo de ellos.

Cuando un cuerpo se ahoga, se sumerge y muere, y los pulmones se llenan de agua, por lo que se mantiene en las profundidades. Pero con el tiempo, la actividad bacteriana dentro del cadáver provoca una acumulación de gases y el cuerpo sale a la superficie, flotando como un corcho.

En este lago, el agua está tan fría que inhibe a las bacterias y el cuerpo no asciende. En 2011, algunos buzos pudieron bajar a 107 metros y descubrieron el cuerpo de Donald Windecker, desaparecido desde 1995. El agua estaba tan fría que el cuerpo se encontraba en buenas condiciones.

5- Ahogamiento tardío

En 2008, Johnny Jackson, un niño de 10 años, estaba jugando en la piscina bajo la atenta mirada de su madre. El pequeño tenía autismo y llevaba manguitos pero, aún así, consiguió tragar un poco de agua. Balbuceó, tosió y siguió con normalidad, algo normal en un niño que se está bañando. No mostró ningún problema para respirar. Al llegar a casa su madre lo baño y lo acostó.

Cuando fue a verlo unos minutos después, se encontró al niño con los labios azules y echando espuma por la boca. El pequeño murió de un paro cardíaco camino del hospital. Al parecer, inhaló la cantidad de agua suficiente para eliminar lentamente el oxígeno de su cuerpo y matarlo. Algo conocido como ahogamiento tardío.

«No sabía que un niño podía caminar y hablar mientras sus pulmones se estaban llenando de agua,» informaba su madre.

Esto le puede pasar a cualquiera, pero los niños son los más susceptibles. Si tu hijo tiene un comportamiento extraño después de nadar, acude al médico.

6- Ejecución

El ahogamiento se ha utilizado durante muchos años como un medio de ejecución gentil, reservado para mujeres u hombres con privilegios. La mayoría de países prohibieron esta practica en el siglo XVII, pero resurgió con los juicios a brujas. En algunos lugares, se bajaba de peso a alguien y lo tiraban al agua para saber si era una bruja. Un humano se hundiría y se ahogaría, mientras que una bruja flotaría utilizando magia negra.

7- Reflejo de buceo de mamíferos

Los humanos no parecen tener adaptaciones particulares para sobrevivir en el agua. Somos nadadores pobres en comparación con otros animales, pero poseemos una adaptación evolutiva conocida como el reflejo de buceo de los mamíferos que permite que los animales acuáticos puedan permanecer sumergidos por un tiempo prolongado.

Cuando la cara de una persona toca el agua, comienzan una serie de respuestas fisiológicas involuntarias, diseñadas para mantener el cuerpo vivo. Las vías respiratorias se cierran, la frecuencia cardíaca disminuye, y los capilares de la piel y las extremidades se contraen, enviando sangre hacia los órganos vitales.

Este reflejo se ve con mayor frecuencia en los niños, que tienen una mayor oportunidad de recuperación que los adultos. Cuanto más fría sea el agua, mejor, ya que ralentiza más el metabolismo y permite que el cuerpo entre en un estado de protección muy parecido a la hibernación.

8- Los niños se ahogan de forma más frecuente

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Los niños afroamericanos entre 5 y 14 años mueren ahogados casi tres veces más que los blancos de la misma edad. Esta estadística llega a su máximo en niños entre 11 y 12 años en piscinas, donde los afroamericanos tienen 10 veces más probabilidades de morir ahogados que los blancos. Esto se debe a la exposición al agua.

La mayoría de los afroamericanos viven en centros urbanos, donde es menos probable que encuentren piscinas o aprendan a nadar.

Recuerda que es muy importante tener cuidado en el agua y no adentrarse en zonas muy profundas en las que no tenemos el control. Si estás ante alguien que se está ahogando, es muy importante que reacciones rápido ya que el tiempo que tarde en ser atendida la víctima será primordial.

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Fuente: ListverseImagen de portada: Instagram Kellan Hendry