10 Macabras prácticas religiosas del mundo que ponen en peligro a cualquiera que las desafíe

Para la mayoría de religiosos, llevar a cabo las actividades que dictan su doctrina suele ser algo bastante llevadero que fomente un ambiente familiar bastante agradable. Sin embargo, en algunos lugares, ser un practicante como Dios manda (nunca mejor dicho) supone tener que superar hazañas y desafíos extraordinarios que ponen a prueba los límites humanos.

A continuación te mostramos las 10 prácticas religiosas más desafiantes de todo el mundo:

1- Permanecer sentado encima de un pilar durante años

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¿Imaginas pasar toda tu vida encaramado a un pilar? Pues eso es exactamente lo que hicieron muchos cristianos durante el último imperio romano en un intento de alejarse de una sociedad romana demasiado pecaminosa.

Como consecuencia, muchos cristianos adoptaron prácticas ascéticas, es decir, se pelearon con el mundo y se separaron de la sociedad en general.

Una de las prácticas más extremas en este sentido fue la de «vivir en un pilar». En resumidas cuentas, las personas pasaban gran parte, sino toda su vida, subidos a una plataforma elevada a merced de los elementos y de la caridad humana.

2- Caminar sobre brasas ardiendo portando una olla caliente

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Caminar sobre brasas es una práctica bastante extendida por todo el mundo. En el caso de los hindúes de ciertas partes del sur de la India, esta actividad se realiza como pago al cumplimiento de un deseo pedido a cualquier deidad.

El más conocido de estos rituales ocurre en los templos de la diosa Mariamman, en el sur de la India. Antes de que comience el ritual, los peregrinos traen ollas de arcilla u otras sustancias resistentes al fuego y las llenan de brasas o aceite hirviendo.

Los devotos luego llevan las ollas en sus manos o en sus cabezas a través de las brasas encendidas. En algunas ocasiones, el calor de la ceremonia alcanza temperaturas tan extremas que las paredes cercanas deben ser rociadas continuamente con agua para enfriarlas.

3- Rituales de sacrificio donde tú eres el sacrificio

{keyword}El antiguo dios iraní Mitra no solo fue adorado antes y durante el período Zoroastriano del antiguo Irán, el fervor por este dios llegó incluso hasta el Imperio Romano.

Los rituales romanos que rodeaban a Mitra eran diferentes a sus homólogos persas. En ellos reflejaban la dura vida de los soldados, por lo que eran exclusivos para hombres y extraordinariamente desafiantes.

Entrar en el culto y subir peldaños dentro de la comunidad requería que los devotos pasaran una serie de ritos de iniciación. Y, aunque algunos de estos ritos parecen similares a las novatadas de las fraternidades modernas, otros eran mucho más intensos psicológicamente.

Una de estas ceremonias incluía una comida ritual. Esta podía incluir el tener que comer la carne cruda de un toro que había muerto como sacrificio, e incluso tener que actuar como si fueses el toro.

Para ello, una persona sería vendada y llevada por un pasillo antes de ser «ejecutado» ceremonialmente. Las fuentes no dejan claro si aquel acto era solo un acto simbólico, o si en el último momento, quien jugaba el papel del toro perdía la vida por sorpresa.

4- Vivir en una cueva

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Hace ya mucho tiempo, la región que hoy ocupa Afganistán fue un próspero lugar para el budismo. La aldea de Bamyan, en el centro de Afganistán, incluso era conocida por sus gigantescas esculturas budistas talladas en la roca.

Se conoce que Bamyan es el hogar de cientos de cuevas talladas por los antiguos budistas que las usaron como viviendas. Estas cuevas artificiales ofrecían a los monjes espacios tranquilos y aislados donde meditar sin ser molestados por asuntos mundanos.

Lo que le da a esta práctica ese carácter adicional de desafío es que muchas de estas cuevas se elevaban a cientos de metros sobre el suelo. Por lo que llegar a ellas era bastante difícil y peligroso.

5- Celebrar el Festival de Urs sacándote un ojo

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Urs es un festival que se celebra en varias ciudades por los Sufíes, siendo el más famoso el que tiene lugar en la ciudad de Ajmer. El festival conmemora el aniversario de la muerte de Moinuddin Chishti, un santo sufí y fundador de una orden que lleva su nombre.

Aunque el santo es una figura local, peregrinos de todo el mundo acuden al festival para participar en las celebraciones y ser testigos de los desafíos a los que muchos devotos se someten.

En el transcurso de los seis días, los devotos realizan multitud de actos agotadores entre los que se incluyen caminar 120 kilómetros para visitar un santuario, perforarse la piel con ganchos y sacarse los ojos con cuchillos y pinchos. Estos actos no son muestras de masoquismo, sino demostraciones desinteresadas de su fe y compromiso con la orden.

6- Evitar los alimentos básicos

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Según la filosofía taoísta, el hombre puede alcanzar la inmortalidad mediante la transformación de su cuerpo. Este proceso de transformación corporal a menudo se traduce como «alquimia interna» e implica varias disciplinas y prácticas muy rigurosas.

Una de estas prácticas se conoce como bigu, o «evitación de granos«. La evitación de granos generalmente se refiere a los cinco granos principales de la agricultura tradicional china. Sin embargo, también es aplicable a cualquier alimento básico.

En la cultura taoísta se creía que la comida, en lugar de prolongar la vida, la reducía. Por lo que de manera ideal, un especialista podría llegar a vivir sin comida, y así vivir para siempre.

7- Dar vueltas a un templo mientras ruedas por el suelo

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Una práctica muy común de la cultura hindú es rodear un templo o ícono religioso en el sentido de las agujas del reloj, ya que tener el lado derecho mirando hacia el centro del templo se considera un signo de respeto.

En los templos de Mariamman, al sur de la India, se produce una versión más extrema de esta práctica. Allí, en lugar de recorrer el perímetro del templo a pie, los peregrinos lo hacen rodando por el suelo.

8- Aislarse en una habitación de por vida

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Durante la Edad Media, miles de hombres y mujeres que profesaban el cristianismo entraron a formar parte de las órdenes monásticas. Si bien las órdenes varían en sus prácticas, una de las más notables es la que desempeñaban los anacoretas, quienes decidían refugiarse entre cuatro paredes para pasar allí el resto de sus vidas.

A menudo, estas habitaciones contaba con una ventana hacia el exterior para que la comunidad de vecinos pudiese llevarles comida y vigilar su estado de salud. Irónicamente, los hombres y mujeres que elegían vivir estas vidas de aislamiento a menudo ganaban fama y terminaban convirtiéndose en figuras populares.

9- Vivir a la intemperie sin utilizar ninguna prenda de ropa

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El Jainismo es una religión que todavía se practica en ciertas partes de la India. Si bien es cierto que la mayoría de los jainistas siguen ciertos códigos de conducta bastante comunes, como el vegetarianismo y el pacifismo, los monjes de sus comunidades mantienen estilos de vida aún más rigurosos.

Los monjes jainistas se dividen en dos órdenes, la Svetambara y la Digambara. Ambas siguen códigos bastante similares, como abstenerse de la violencia, la mentira, el matrimonio, ciertos alimentos y cualquier actividad «dañina» (como matar a un insecto). La principal diferencia es cómo estos códigos se interpretan y ponen en práctica.

Mientras que los de la Svetambara se encuentran viajando constantemente pidiendo caridad, los de la Digambara llegan hasta el extremo de la supervivencia humana.

Estos últimos prometen no usar nunca una prenda de ropa (excepto tal vez un collar de cuentas) y vivir completamente expuestos a los elementos. Viven migrando a pie todo el año para escapar de los cambios climáticos estacionales que harían imposible su supervivencia.

Cuando tienen que mendigar, ni siquiera se les permite utilizar cuencos, para ese cometido deben utilizar sus manos desnudas.

10- Vivir como vegetariano sin ser capaz de prepararte tu propia comida

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Del tercer siglo al quince, el maniqueísmo fue una de las principales religiones del mundo. De forma similar al cristianismo católico y ortodoxo, el maniqueísmo se dividió entre practicantes comunes y un clero que profesaba la religión más fervientemente.

Al igual que los monjes cristianos, estos hombres y mujeres hicieron votos de pobreza, servicio y celibato. Sin embargo, mientras que los monjes cristianos consumían vino durante la Misa, e incluso disfrutaban de cerveza y queso en ciertas ocasiones, los maniqueos no tenían derecho a ese tipo de lujos.

Además de ser estrictamente vegetarianos, a los monjes maniqueos se les prohibía trabajar la tierra o realizar cualquier actividad que les procurase alimentos por ellos mismos. Por esta razón, estos monjes requerían del apoyo constante de las personas para poder sobrevivir.

Curiosamente, el resto de practicantes tenían una motivación para alimentar a su clero aparte de la buena acción de mantenerlos con vida. Los maniqueos creían que alimentar a estos religiosos ayudaba a eliminar los pecados de la comunidad.

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Fuente: Listverse

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