10 Historias Macabras de personas que perdieron la vida en el pasado y que agradecerás no haberlas vivido

El pasado era mucho más desagradable de lo que la mayoría de nosotros podemos llegar a pensar. Todos conocemos el mal olor que había en las grandes ciudades medievales o la terrible higiene que se mantenía en cualquier urbe del siglo XVIII.

Aún así, incluso estos horrores no tienen nada que ver con los parásitos y enfermedades que el algún momento del pasado sufrieron nuestros antepasados.

A continuación te mostramos 10 experiencias médicas que no querrías haber vivido en el pasado:

1- Explosión de dientes

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¿Recuerdas la última vez que tuviste dolor de muelas? Fue horrible, ¿no? Ahora imagina un dolor 100 veces peor. Un dolor tan intenso que pierdes el contacto con la realidad y comienzes a actuar como un perro rabioso.

Ese fue el dolor de muelas que experimentaron algunas personas del siglo XIX y principios del XX. Por suerte, los dientes infectados tenían un sencillo método simple para curarse: explotar.

En 1817, el reverendo de Springfield sufrió un dolor de muelas tan intenso que le hizo actuar como «un animal enfurecido«, golpeando su cabeza contra el suelo y mordiendo un poste de la cerca para aliviar su agonía.

Una mañana, la esposa del reverendo oyó un sonido parecido al de un disparo. Poco después, su marido entró en la habitación gritando que se había curado. Por alguna razón el diente enfermo del reverendo había explotado esparciendo fragmentos de esmalte por toda la habitación.

Existen algunos casos parecidos a esta historia. Aunque el paciente solía sentirse mejor después de la explosión del diente, el estallido podía ser peligroso. En 1871, una mujer experimentó una explosión tan intensa que se quedó sorda por un breve espacio de tiempo.

Estos estallidos espontáneos se detuvieron misteriosamente a partir de los años veinte. Ahora se piensa que la mezcla de metales utilizados en los antiguos empastes pudieron haber causado que las cavidades se llenasen de hidrógeno, lo que con el tiempo daría lugar a una mini explosión.

2- Arañas oculares

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En 1840, el Dr. López de Alabama fue llamado para tratar un horrible caso ocurrido en Charleston. La noche anterior, su paciente sintió que algo cayó sobre su rostro mientras dormía. A la mañana siguiente, se despertó con un ojo hinchado. Cuando se examinó el ojo, observó que tenía una araña cubierta de mucosidad en su ojo.

La historia de terror apenas estaba comenzando. Unos días más tarde, el doctor López fue llamado para ver a la mujer nuevamente tras descubrir que habían aparecido más arañas en su globo ocular.

Durante las siguientes semanas, el Dr. López la visitó todas las mañanas. Cada día extraía una pequeña araña recubierta de mucosa del interior de su ojo. Después de dos meses, los lugareños empezaron a pensar que la primera araña había puesto huevos detrás de su globo ocular.

El Dr. López sabía que tal cosa era básicamente imposible. Resultó que la mujer estaba mentalmente enferma y ella misma se colocaba las arañas cada mañana, posiblemente en un intento por llamar la atención.

3- Baile desenfrenado

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Pieter Brueghel the Elder

Utilizamos el termino «histeria colectiva» para denominar aquellos casos en los que un grupo de personas se comporta de forma irracional sin ninguna explicación aparente. Algunos de los ejemplos más famosos incluyen las posesiones de Loudun y los casos de las brujas de Salem.

En ciertos momentos de la historia, la histeria en masa se ha cruzado con la medicina para crear epidemias espeluznantes e inexplicables. Una de las más extrañas quizás sea la epidemia de Estrasburgo de 1518.

La epidemia comenzó cuando una mujer empezó a bailar en la calle y no se detuvo. Nunca. Bailaba y bailaba sin poder controlar su cuerpo. Entonces las cosas se pusieron aún más raras. Al menos otras 100 personas comenzaron a bailar sin poder detenerse jamás.

Según cuentan las historias, las víctimas se mostraban aterrorizadas y rogaban que les ayudaran a dejar de bailar. Afortunadamente, a los lugareños se les ocurrió una solución extraña pero efectiva.

Se decidió que las víctimas de esta epidemia sólo necesitaban bailar y abandonar la energía de su cuerpo, por lo que se construyeron numerosos escenarios para bailar y se contrataron músicos para que tocasen durante todo el día. Dos meses más tarde los bailarines, cuyo número había alcanzado a 400 personas, finalmente se cansaron y la plaga se erradicó.

4- Enfermedad del sueño

En 1918 la gripe española se abrió camino por todo el mundo matando a 50 millones de personas, más del doble que la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, esa pandemia oscureció una que era mucho más inexplicable y mucho más extraña.

A pesar de que fue mucho menos mortal que la gripe española ya que acabó con la vida de «sólo» un millón de personas, la enfermedad del sueño fue horrible. Conocida oficialmente como encefalitis letárgica, los científicos sostienen que podría haber surgido a partir de una reacción a una forma rara de la bacteria Streptococcus.

En aquel momento nadie sabía lo que estaba sucediendo. Todo lo que sabían era que la gente empezaba a dormirse como si tuviera narcolepsia y que algunos de ellos nunca llegaban a despertarse.

Lo más extraño es que no morían. Algunos enfermos simplemente entraban en un estado de coma. Todavía mostraban signos de actividad cerebral, pero no respondían a los estímulos.

Aunque algunos fueron «despertados» con tratamientos a base de drogas en 1969, pero muchos volvieron a su estado de sueño tras pasar unas pocas semanas.

5- Gusanos intestinales gigantes

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Gusanos intestinales como las tenias siguen afectando a la sociedad a día de hoy. Sin embargo, estos parásitos son insignificantes comparados con algunos de los gusanos que se observaron en el siglo XVIII.

En 1782, un artículo en Medical Essays and Observations informó sobre un joven que tuvo que expulsar de su interior un gusano de medio metro de largo y 4 centímetros de diámetro.

El gusano parecía sacado de una película de terror. Tenía una mandíbula como un pico de pato, era de color chocolate oscuro y, aparentemente, se alimentó en los intestinos del pobre chico durante días. A medida que se movía, el gusano le producía un dolor insoportable. Fuera lo que fuese este monstruo, no era una tenia.

6- Superbacterias de la Edad de Hielo

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Las bacterias resistentes a los antibióticos han existido desde 1947 y siguen creciendo en número. Comúnmente llamadas superbacterias, estos monstruos darwinianos podrían ser lo que finalmente acabe con la vida de los humanos en el futuro.

Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que estas superbacterias podrían no ser tan modernas después de todo. Existen pruebas de que permanecieron al acecho en lo que ahora se conoce como Canadá, matando a nuestros antepasados ​​durante la última edad de hielo.

En 2011, Scientific American informó que se encontraron superbacterias resistentes a los antibióticos enterradas en el hielo a las afueras de Dawson City, Yukon. Estos minúsculos asesinos tenían al menos 30.000 años y no habían visto la luz del sol en milenios. Miles de años antes de que los humanos descubriéramos los antibióticos, estas minúsculas maleantes habían establecido un sistema de defensa que nos impide matarlas.

7- Escarabajos en la vejiga

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Hay ciertas cosas que nadie quiere experimentar jamás y oír a tu médico decir las palabras «cáncer de próstata» es una de ellas. Otra, posiblemente, sea tener un insecto vivo intentando salir del extremo de tu pene. Desafortunadamente, eso fue lo que le ocurrió a un hombre allá por 1838.

Como se informó en American Journal of the Medical Sciences, la víctima de 23 años sufría una infección del tracto urinario. Después de varios días orinando sangre y pus, el hombre era incapaz de hacer pis.

Su agonía era tan grande que los médicos decidieron colocarle un catéter. Antes de que pudieran ayudar al chico, el problema se solucionó de la peor manera posible. Un insecto del tamaño de un guisante salió del pene del chico seguido de una descarga de pus y orina. Cuando los médicos examinaron el bloqueo, descubrieron que se trataba de un escarabajo vivo.

8- Vomitar un feto

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En 1835, el Dr. Ardoin, un médico francés que vivía en Grecia, registró que un joven llamado Demetrius Stamatelli había vomitado un feto. Esta historia ya repugnante se vuelve aún peor si tenemos en cuenta que el bebé vomitado por Demetrio era probablemente su propio gemelo.

El trastorno del gemelo parásito ocurre cuando un gemelo «absorbe» al otro en el útero. Aunque por lo general el gemelo absorbido pasa desapercibido, en algunas ocasiones tiene que ser retirado quirúrgicamente si comienza a causar problemas. El caso de 1830 es el único en el que se ha registrado que alguien aparentemente vomitase a su gemelo.

Los detalles del caso son totalmente horripilantes. Demetrio tenía dolores abdominales tan fuertes que se encontraba al borde de la muerte. Solo después de aquel horrendo vómito sus síntomas disminuyeron.

9- Epidemia de risa

La epidemia de baile ocurrió hace siglos, pero no tenemos que irnos muy atrás en el tiempo para encontrar otros casos de histeria en masa. En Tanzania por ejemplo, hace algo más de 50 años, cuando el país todavía se llamaba Tanganica, tuvo lugar una epidemia de risa compulsiva. Un día la gente comenzó a reír y no pudieron parar hasta unos meses después.

La gente se reía tanto que se lastimaban. Escuelas enteras fueron cerradas y pueblos enteros fueron puestos en cuarentena. Cuando la plaga desapareció, meses después, más de 1.000 personas habían padecido parte en esta epidemia.

10- La plaga de Atenas

De todas las horribles y misteriosas plagas que han atormentado la civilización humana a lo largo de los siglos, ninguna es tan espantosa o misteriosa como la Plaga de Atenas. Entre el 430 y el 426 a. C., la cuna de la democracia se transformó en un lugar de pesadilla.

De acuerdo con el único relato recuperado de un testigo que sobrevivió, los afectados veían como sus ojos se inyectaban en sangre, sus lenguas se ensangrentaban, sus gargantas se descomponían y multitud de úlceras aparecían por todo su cuerpo. Si eso no era suficiente, la muerte normalmente se producía después de una horrenda crisis de diarrea.

Se estima que hasta dos tercios de la población ateniense murió de esta manera, incluyendo algunos de los principales líderes y generales de la ciudad-estado.

¡Comparte las peores enfermedades de la historia con todos tus amigos!

Fuente: Listverse