10 Descubrimientos históricos sin explicación que ponen en Jaque la historia de la Humanidad

La vida de los primeros seres humanos sigue siendo un tema muy intrigante. En un intento por conocer las antiguas culturas, sus comportamientos y algunos orígenes ya extintos, los expertos usan dos herramientas que a veces crean más debates que respuestas: las evidencias físicas y las teorías.

Los debates académicos pueden llegar a ser tan acalorados que sólo el descubrimiento de nuevas pruebas logra que se acaben las batallas de opiniones que pueden durar décadas. Sin embargo, a veces, los nuevos «avances» son tan polémicos que solo añaden más leña al fuego.

Estos son algunos de los hallazgos más controvertidos acerca de los orígenes de la humanidad:

1- Sacrificio del niño cartaginés

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The Guardian

El debate sobre si los cartagineses mataban a sus propios hijos comenzó a principios del siglo XX, cuando tanto en los cementerios descubiertos en Cartago como en otros asentamientos cartagineses de Cerdeña y Sicilia se encontraron restos de bebés cremados.

Los diminutos huesos estaban dispuestos en urnas de manera idéntica a los animales sacrificados encontrados en el lugar. Algunos bebés fueron enterrados en los mismos contenedores que los animales.

Las lápidas no mencionaban cómo murieron los niños ni sus identidades. En su lugar, las inscripciones alababan a los dioses por favores recibidos o hacían peticiones de ayuda.

Aquellos que piensan que los cartagineses realmente asesinaban a sus hijos limitan esta horrible práctica únicamente a las clases de élite, ya que la cremación era cara. El resultado es uno de los debates más amargos surgidos de la arqueología clásica.

2- Antepasados Hobbit

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Scienceblog

Desde que el Homo floresiensis fuese descubierto en 2003, rápidamente se ganó el apodo de «hobbits«. Esta especie caminó por Indonesia hace 54.000 años, y lo que hubo antes de ellos sigue siendo una pregunta sin respuesta para los antropólogos.

En 2010, un estudio intentó confirmar o rechazar la creencia principal de que evolucionaron de una especie más grande como el Homo erectus, puesto que era el único homínido encontrado en el área.

El estudio de 2010 encontró algo extraño. El Homo floresiensis parecía ser más primitivo que su supuesto antepasado.

Las dos especies tampoco se vinculaban demasiado bien en el árbol genealógico. El hobbit parecía ser una especie hermana del Homo habilis, el cual vivió en África hace 1,75 millones de años.

Mientras que el antepasado de Homo floresiensis sigue sin ser identificado, la investigación también encontró que el Homo floresiensis es probablemente más antiguo que el Homo habilis, convirtiendo al Homo floresiensis en una de las primeras ramas en la historia humana.

3- El niño Sediba

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Brett Eloff

Al igual que ocurre con los «hobbits», el antepasado inmediato del género Homo es un enigma. En 2008, un paleoantropólogo que se encontraba investigando una cueva en Malapa, Sudáfrica, encontró varios esqueletos extraordinariamente bien conservados, de los cuales, uno pertenecía a un niño.

Conocido como Australopithecus sediba, el joven se hizo famoso por ser el eslabón perdido tan ansiadamente buscado. Sin embargo, no todos los expertos están de acuerdo con esta afirmación. De hecho sostienen que el niño no pertenece al linaje humano, sino a otra línea de homínidos.

Estos expertos sostienen que con «solo» 1,98 millones de años, la especie es demasiado joven para poder ser el principal antepasado de los humanos. Ese honor pertenece a un australopitecino no identificado que existió hace 2-3 millones de años.

También sostienen que cuando el niño es envejecido digitalmente se parece mucho a los adultos de Australopithecus africanus, un homínido no humano más antiguo.

Los creyentes afirman que los restos del chico tiene rasgos más humanos que el de la famosa Lucy (3,2 millones de años de antigüedad), y que hay que hacer demasiados ajustes para que el rostro se asemeje al de un Australopithecus africanus. Ambos partes coinciden en que la única solución es recuperar la cabeza de un adulto Australopithecus sediba para poder salir de dudas.

4- El Cráneo de Aroeira

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Techtimes

Un cráneo recién descubierto puede ayudar a resolver el debate en torno a la ascendencia de los neandertales. Los investigadores saben que diferentes especies de Homo se establecieron en Europa y Asia hace unos 500.000 años y que una de ellas evolucionó hacia los neandertales.

Los expertos creen que este cráneo de 400.000 años podría pertenecer a un miembro de este grupo ancestral arcaico. Encontrado en 2014 en la cueva de Portugal de Aroeira, el cráneo posee rasgos mezclados nunca vistos en fósiles humanos anteriormente.

La rareza y el valor del cráneo se debe al hecho de que la mayoría de los hallazgos del Pleistoceno medio son difíciles de fechar correctamente. La edad del cráneo de Aroeira podría ser datada con precisión gracias a los ejes de la mano y los restos de animales encontrados junto a él.

Además de dar pistas sobre los orígenes de los neandertales, los rasgos del fósil podrían ayudar a aquellos que tratan de entender cómo evolucionaron y se relacionaron los diferentes homínidos de Europa.

5- La colección árabe

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The Guardian

Una excavación al sur de Arabia localizada en las cuevas de la montaña conocida como Jebel Faya sacaron a la luz una serie de artefactos de piedra que incluían hachas de mano y herramientas diseñadas para cortar, raspar y perforar.

Aunque no se trata de un descubrimiento histórico, la edad y la localización de la colección hicieron que todo lo que se creía hasta la fecha se empezase a tambalear. Hasta entonces se había aceptado que las primeras especies de humanos migraron en oleadas de África hace unos 60.000 o 80.000 años. Sin embargo, el linaje de Jebel Faya mostraba una edad de 125.000 años.

Esto significa que la población dejó África unos 55.000 años antes de lo que creen los libros de historia. Algunos de los artefactos y cuchillas tienen una apariencia casi idéntica a los realizados por los seres humanos al este de África.

6- La cuna de la humanidad del mediterráneo

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Sciencedaily

Un trozo de mandíbula inferior encontrada en Grecia y un diente hallado en Bulgaria podrían desafiar la arraigada idea de que África es la cuna de la humanidad. Ambas muestras pertenecen a un Graecopithecus freybergi.

Tras examinar los dos hallazgos, los expertos concluyeron que las muestras no eran de un animal. Más bien podrían pertenecer al primer prehumano que siguió a la separación chimpancé-humano de su antepasado común, cuyo territorio exacto sigue siendo un discusión sin final entre los paleoantropólogos.

Los expertos basaron sus conclusiones en la forma en que se mostraban las raíces dentales. Las que pertenecían a los premolares estaban en su mayoría fusionadas, al igual que las que muestran otros prehumanos, los primeros seres humanos y los humanos de hoy en día. Los grandes simios por su parte tienen las raíces separadas.

El Graecopithecus no sólo cambia los orígenes de la humanidad al Mediterráneo oriental, sino que también cambia la división entre los chimpancés y los humanos en varios cientos de miles de años.

Los dos fósiles individualmente datan de hace 7,24 y 7,175 millones de años. El más antiguo africano prehumano, Sahelanthropus, tiene entre 6-7 millones de años.

7- Los humanos de Dmanisi

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National Geographic

Hace algo más de una década fue encontrado en el yacimiento de Dmanisi, Georgia, el cráneo nº 5, el cual tiene 1,8 millones de años de antigüedad. El antropólogo David Lordkipanidze encontró su mandíbula en el 2000 y el cráneo 5 años después.

Las características incluyen las de seres humanos posteriores y anteriores. La cara, los dientes y el diminuto cerebro se asemejan al de los humanos fósiles anteriores, mientras que la cavidad craneal se acerca a la del más reciente Homo erectus.

El debate continúa sobre si los restos de Dmanisi corresponden a ancestros del Homo erectus o conformaron su propia especie, Homo georgicus, sin embargo Lordkipanidze y su equipo llegó a una conclusión más controvertida. Después de compararlo con cinco cráneos encontrados en Dmanisi, los expertos afirmaban que todos pertenecieron a una especie que ocupó el lugar en diversas ocasiones a lo largo de los milenios.

De esta manera afirmaban que se trataba de una prueba que mostraba la existencia de un solo linaje que se remonta al primer humano, Homo habilis, hace 2.4 millones de años y luego hacia el Homo erectus.

8- Los hábitos de apareamiento de Lucy

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National Geographic

Algunos congéneres de Lucy, Australopithecus afarensis, viajaron en grupo hace unos 3,6 millones de años. Estos atravesaron lo que hoy en día se conoce como Laetoli, Tanzania. En 2015 se encontraron 14 de sus huellas, convirtiéndose en el segundo conjunto descubierto en el propio yacimiento de Laetoli.

Cuatro décadas antes, 70 pistas dejaron atónita a la comunidad arqueológica debido a su extrema antigüedad. Estas dejaban entrever que la evolución que experimentamos para empezar a caminar erguidos sucedió mucho antes de lo que pensamos. Aunque el conjunto de 1978 fue bien recibido, un estudio sobre el nuevo rastro causó una controversia.

Los expertos calculan que las huellas fueron realizadas por varios individuos entre los que el más alto medía unos 168 centímetros, ciertamente un poco grande para su especie.

El estudio sugirió que los dos senderos pertenecían al mismo grupo reproductor, el cual estaba conformado por un macho (el tipo alto), dos hembras y algunos jóvenes. Otros investigadores consideran que cinco caminantes de edad desconocida no son suficientes para determinar el sexo.

Incluso hoy en día, es difícil distinguir entre las huellas hechas por las mujeres jóvenes y los adolescentes. Además, los críticos sienten que es una locura identificar una estrategia de apareamiento para el Australopithecus afarensis basándose únicamente en unas pocas huellas.

9- Un compañero primitivo

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BBC

Un misterio comenzó en 2013 cuando el Homo naledi fue identificado por primera vez. Varios esqueletos fueron encontrados en la Rising Star Cave de Sudáfrica. Los restos poseían rasgos primitivos y un cerebro que era dos tercios más pequeño que el de un humano moderno.

Sin embargo, los cuerpos fueron enterrados intencionalmente, lo que reflejaría un acto de inteligencia. Según la anatomía de los restos, los expertos esperaban que tuviesen unos 2-3 millones de años de antigüedad. Sin embargo, las pruebas realizadas mostraron toda una sorpresa: el Homo naledi existió hace solo 235.000 años.

Esto los convierte en contemporáneos de los primeros Homo sapiens, los primeros seres humanos de verdad. El Homo naledi muestra unos miembros adecuados para el uso de herramientas, para caminar y escalar, y también revela una diversidad de especies humanas nunca antes vistas en Sudáfrica durante el Pleistoceno.

Los investigadores no entienden por qué no hubo competencia o cruzamiento entre el Homo naledi y otras especies, ya que todos compartían una vasta sabana y otros recursos.

Los orígenes del Homo naledi dependen de dos teorías. Podrían ser una especie de humano anterior que mantuvo su anatomía primitiva a pesar de evolucionar junto a la rama que más tarde produciría a la gente moderna. O podrían haberse separado de una forma avanzada, como el Homo erectus, y haber involucionado en ciertos aspectos por alguna razón.

10- El mastodonte de Cerutti

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Scientific American

Los huesos de un mastodonte encontrados al sur de California podrían reescribir la historia humana. En la década de 1990, el paleontólogo Richard Cerutti encontró los restos de un elefante de la Edad de Hielo que mostraba signos de haber sido fracturados a la fuerza. Cerca de estos restos habían una agrupación de cantos dañados.

Después de fracturar huesos frescos y ver que aparecían las mismas señales si se utilizaban piedras similares, los científicos concluyeron que los restos muestran un intento por extraer la médula también en la antigüedad. La datación mediante uranio apuntaba que se trataba de unos restos con más de 130.000 años, provocando fuertes críticas profesionales.

La gente teóricamente llegó a Norte América hace 15.000 años. La teoría de Cerutti hace ese salto 100.000 años antes. Los expertos que piensan de forma opuesta afirman que no hay pruebas de que los seres humanos mataran a la criatura. Además, los huesos retienen el uranio de manera diferente, lo que dificulta una datación precisa.

En el resto del mundo, los humanos contemporaneos al resto eran expertos en el uso de herramientas. Sin embargo, el lugar del yacimiento carece de las herramientas de corte esperadas, y no hay señal de personas en las Américas hasta 115.000 años más tarde.

Si de alguna manera los homínidos pudieron acabar con el mastodonte, echaría por tierra todo lo que se conoce hasta ahora de cómo se asentaron en las Américas, además de establecer una brecha de 100.000 años de la que extrañamente no se tiene información de ninguna actividad humana.

Contrariamente a la creencia común, las primeras llegadas podrían no haber sido realizadas por el Homo sapiens.

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Fuente: Listverse