Cómo debes responder al típico listo que te dice que la leche es mala

A pesar de su aspecto puro, inocente y cremoso, para mucha gente la leche tiene un lado muy oscuro que la industria láctea no quiere que descubras.

La leche es el primer alimento que se le da a un bebé y, desde entonces, se convierte en una parte fundamental de su dieta.

Es considerada un alimento completo que proporciona los tres nutrientes esenciales que conforman una dieta equilibrada: proteínas, grasas e hidratos de carbono, por no hablar de que también aporta numerosos micronutrientes como el calcio, la vitamina B, el potasio o el magnesio.

Aún así, existen numerosas controversias con respecto a su consumo y beneficios para la salud. Para tranquilidad de todos, Giuseppe Russolillo, presidente de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas, señalaba: «La comunidad científica y en particular los nutricionistas, pensamos la leche como un alimento biológicamente completo y muy apto para el consumo humano«.

A continuación te mostramos algunas afirmaciones y creencias erróneas sobre la leche que deberías olvidar:

1- Es imprescindible beber leche para tener unos huesos fuertes

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GEAR 4×4 / Shutterstock

Aunque la leche es una excelente fuente de calcio, y por tanto, muy importante para la salud de los huesos, no es ni mucho menos el único alimento que lo contiene.

Existen otras muchas alternativas que aportan increíbles cantidades de calcio como pueden ser los frutos secos o las legumbres, cuya absorción puede ser incluso mejor.

Además, para disfrutar de una buena salud ósea no solo hay que conseguir una ingesta de calcio adecuada. Además, también hay que vigilar la ingesta de las vitaminas D y k, no pasarse con la vitamina A, tener un adecuado, pero no excesivo, aporte de proteínas y llevar un estilo de vida activo.

2- La leche favorece la producción de mucosidad

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HBRH / Shutterstock

Respecto a esta afirmación, la comunidad científica tiene una postura bastante clara: la leche no favorece la producción de mocos.

Diversos estudios en los que se analizaron dos grupos de personas, uno suministrado con un placebo (leche de soja con saborizante) y otro con leche de vaca, han demostrado que la leche no promueve la producción de mucosidad.

Por otra parte, dado que los mocos forman parte del sistema de defensa que tiene las vías respiratorias para luchar contra las infecciones, de ser cierta esta afirmación, en todo caso debería considerase una ventaja de la leche.

3- Los humanos somos el único animal que bebemos leche tras dejar de ser amamantados

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Tania Kolinko / Shutterstock

Es cierto, somos los únicos que seguimos tomando leche durante la edad adulta. También somos el único animal que ha desarrollado la agricultura, la industria aeroespacial y ha creado lápiz con goma incorporada. Dicho con otras palabras, los rasgos que nos hacen humanos son precisamente los que solo nosotros desarrollamos, muchos buenos, algunos no tanto.

4- La leche contiene toneladas de antibióticos que fueron suministrados a las vacas

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Vayamos por partes. En primer lugar, las vacas solo son tratadas con antibióticos en ocasiones puntuales y con fines exclusivamente terapéuticos, tal y como señala Miguel Ángel Lurueña, doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y autor del blog Gominolas de Petróleo.

«En el caso de que se administren, es necesario respetar un tiempo de espera para lograr que el animal metabolice estas sustancias, de modo que finalmente no estén presentes en la leche (o en la carne) en cantidades que puedan representar un riesgo para la salud.

Al primero que no le interesa que haya residuos de antibióticos en la leche es a la industria alimentaria, pues la presencia de estas sustancias conlleva enormes inconvenientes, como la imposibilidad de elaborar lácteos fermentados como queso o yogur, ya que los antibióticos pueden impedir el desarrollo de las bacterias que participan en su elaboración», añadía Lurueña.

Para mayor tranquilidad, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publica todos los años un informe en el que se muestran los resultados del control que realiza periódicamente sobre los alimentos. En el del año pasado, solo el 0,09% de la leche analizada presentó una cantidad de antibióticos por encima de los límites que establece la legislación.

5- La leche es mala porque muy pocas personas pueden beber leche

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Efectivamente, se estima que aproximadamente dos tercios de la población mundial no pueden digerir la lactosa después de cumplir 8 años. Para digerir el azúcar de la leche es necesaria una encima llamada lactasa.

En Europa, donde se extendió esta capacidad, entre el 70% y el 90% de la población la produce (aunque esto puede cambiar a lo largo de la vida). En Asia y África, por el contrario, la mayoría de sus habitantes son intolerantes, con tasas que superan el 90% en muchos lugares.

Por otro lado, está la alergia a la leche (a su proteína, concretamente), que no tiene nada que ver y afecta a un mínimo porcentaje de la población, normalmente, por debajo del 1%.

Para quienes no son intolerantes ni alérgicos, más allá de compadecer al resto o solidarizarse con ellos, no hay nada que deba preocuparles respecto a la ingesta de leche. Que no todas las personas puedan consumir leche, no la convierte necesariamente en un alimento perjudicial.

En resumen

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Si tienes la mala fortuna de ser intolerante a la lactosa, será conveniente que no tomes lácteos (o solo algunos y en pequeñas cantidades si tu intolerancia no es muy pronunciada). Si su proteína te da alergia, tampoco.

Si no se da ninguno de los casos anteriores y te apasiona la leche y sus derivados, tómalos y disfrútalos con la tranquilidad de saber que son un complemento que presenta enormes beneficios en cantidades moderadas.

¡Comparte estas curiosidades sobre la leche con todos tus amigos!