Un hombre intenta sacar de quicio a su mujer sin parar y no se puede negar que tiene estilo

Una noche, estábamos mi esposa y yo viendo “Quién quiere ser millonario” mientras descansábamos en la cama. Aburrido, me volví hacia ella y le dije: “¿Quieres que hagamos el amor?”“¡No!”, respondió ella.

Entonces le dije con voz de presentador, “¿Esa es su respuesta final…?”. Ni siquiera me miró en ese momento, simplemente me contestó con un “sí” muy desganado.

Así que le dije, “Entonces me gustaría llamar a un amigo”.

Después de eso estalló la pelea…

Un hombre intenta sacar de quicio a su mujer sin parar y no se puede negar que tiene estilo
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Otro día llevé a mi esposa a un restaurante francés. Por alguna razón el camarero me tomó nota a mí en primer lugar.

“Me gustaría tomar un entrecot de ternera, por favor”.

Bromeando el camarero me preguntó, “¿No le dan miedo las vacas locas?”.

“Nah, son más tranquilas de lo que parecen”, dije refiriéndome a mi esposa.

Fue entonces cuando comenzó la pelea…

Mi esposa y yo estábamos en una de las reuniones que se suelen hacer con los antiguos alumnos del instituto. De repente vimos como un borracho se sentó en una mesa cercana a nosotros. En voz baja le pregunté a mi mujer, “¿Lo conoces?”.

“Sí”, dijo mientras suspiraba. “Durante un tiempo fuimos novios, escuché que empezó a beber poco después de que nos separásemos y que no ha parado desde entonces. Hace muchos años ya de eso”.

“¡Dios mío!”, dije sorprendido. “No sabía que una persona pudiese pasarse tanto tiempo celebrando algo…

Y entonces, de nuevo empezó la pelea…

Un hombre intenta sacar de quicio a su mujer sin parar y no se puede negar que tiene estiloUna tarde, cuando la máquina cortacésped se rompió, mi esposa me dijo que intentase arreglarla en vez de comprar una nueva. Yo le dije que sí, que lo pondría en la lista de cosas por arreglar que tengo en el garaje.

La verdad es que siempre encuentro algo más importante que hacer antes que arreglar la cortadora aunque mi mujer está harta de recordármelo. Un día mi mujer se cansó y cuando llegué a casa la encontré sentada en el jardín cortando la hierba con unas pequeñas tijeras de costura intentando que yo me sintiese culpable y decidiese ayudarle.

La observé durante unos minutos y luego entré en la casa. Al poco tiempo volvía a salir al porche y le di un cepillo de dientes a mi mujer mientras le decía, “después de cortar la hierba podrías barrer el camino de la entrada.”

Aquel día me formó una buena.

Mi esposa se sentó junto a mí un día en el que estaba viendo la tele. Al verme cambiar constantemente de canales me preguntó, “¿qué hay en la televisión?”.

“Polvo”, le contesté yo. Por la cara que puso creo que no pilló el chiste.

Otro día, mi mujer me dejó caer qué era lo que quería para nuestro próximo aniversario. Me dijo, “me gustaría tener algo rápido, algo que vaya de 0 a 100 en 3 segundos”.

Entonces la sorprendí regalándole una báscula de baño.

Ver la cara que puso aquel día no tiene precio.

Un día decidí comprarle a mi suegra una parcela en el cementerio como regalo de navidad. Al siguiente año no le regalé nada, entonces me preguntó, “¿Este año qué pasa?”, entonces le respondí, “¿Para qué quieres otro regalo si aún no has utilizado el que te regalé el año pasado?”.

Aquel día me fue difícil soportar las represalias de las dos.

La última vez, mi mujer estaba desnuda mirándose en el espejo de la habitación. No estaba demasiado contenta con lo que veía y entonces me dijo, “Me veo horrible, parezco vieja, soy gorda y fea. Necesito que me hagas un cumplido que me suba el ánimo”.

Entonces le dije, “¡Mira el lado positivo, al menos tienes la vista perfecta!”.

Todavía me estoy recuperando de esa pero he de decir que mereció la pena.

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[chimpmate]

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