Una criaturita da un giro radical al caer del techo encima de la cama de una pareja

Sólo tenía 4 o 5 días de vida cuando Compton, la ardilla, cayó del techo de casa de Chris y Debbie Compton, justo en medio de sus camas.

La pequeña ardilla era del tamaño de un pulgar, lloraba y chillaba en busca de su mamá, por lo que los Comptons esperaron durante una hora por si ésta aparecía.

Una criaturita da un giro radical al caer del techo encima de la cama de una pareja
Facebook / DAKTARI Bush School & Wildlife Orphanage

Cuando vieron que no era así, decidieron entregársela a sus amigos Michele y Ian Merrifield, que dirigen un orfanato para animales heridos y huérfanos.

Los Merrifields inmediatamente comenzaron a dar de comer al pequeño Compton cada hora, le daban leche tibia con una jeringuilla. Le cuidaron hasta que recuperó su salud. En poco tiempo esta preciosidad comenzó a madurar y a explorar su nuevo hogar.

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Poco a poco fueron cambiándole la dieta y dándole una papilla rica en nutrientes hasta que llegó el momento de darle solo frutas y semillas. Con el tiempo, Compton se hizo más grande y más fuerte.

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Los Merrifields lo protegían dejándole en su jaula por las noches, pero durante el día era libre para recorrer los jardines a su antojo.

Es una ardilla muy juguetona y hace todo tipo de travesuras, desde beberse el resto de Coca Cola que dejaban las personas en el vaso, hasta robar todos los rollos de papel higiénico para construir sus nidos.

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Facebook / DAKTARI Bush School & Wildlife Orphanage

«Le gusta abrir todos los botes de mantequilla y de mermelada de maní con los dientes. También le gusta robar cereales, abrir los recipientes sellados. Es una ardilla demasiado inteligente», dijo Ian.

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También le encanta pasear con su familia adoptiva y dormir siestas con sus amigos perritos.

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Con el tiempo, cuando vieron que era tan independiente, decidieron dejarle total libertad y no encerrarle en su jaula por la noche. Aun así Compton seguía prefiriendo dormir en su jaula.

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Un día, sin embargo, los Merrifields se despertaron y Compton no estaba por ningún lado. No tardaron mucho en imaginar que se habría creado un hogar en otro sitio.

Pero Compton no se había ido demasiado lejos. Llegando la hora del desayuno de ese mismo día, reapareció, listo para su dosis diaria de cereales.

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Ahora vuelve cada mañana para desayunar con sus padres adoptivos.

«Supongo que sabe que está a salvo aquí y que siempre hay comida. También creo que él cree que es humano», dijo Ian.

Aunque tuvo que separarse de su madre muy temprano, tuvo la suerte de toparse con una extraordinaria pareja de cuidadores. Ahora vive feliz junto a sus padres adoptivos y el resto de sus «hermanos animales».

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Fuente: Little Things