Su esposa se vengó de su marido tras ser engañada con su joven secretaria

La venganza suele ser una solución bastante tentadora para aquellas personas que han sido traicionadas sentimentalmente. A continuación, conocerás la historia de venganza de una mujer que ha circulado por internet durante muchos años. Lectores de todo el mundo se han enamorado de esta divertida historia que termina con un toque dulce de satisfacción.

Edith se quedó de piedra al comprobar que, tras casi cuatro décadas de matrimonio, Jake la engañó con su joven secretaria. Como si eso no fuera suficiente, en medio del amargo divorcio, la joven obligó a Jake a echar a su esposa de la mansión de lujo de la pareja. Desde ese momento la cabeza de Edith comenzó a trabajar sin descanso para buscar la venganza adecuada.

En lugar de jugar a ser la víctima, Edith tramó un plan brillante que le devolvería la felicidad a su debido tiempo…

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Pixabay

Tras 37 años de matrimonio, Jake dejó a su esposa por su secretaria, una chica mucho más joven que él. Su joven secretaria le exigió que fuesen a vivir a la casa del matrimonio, una verdadera mansión millonaria que Jake y Edith habían compartido desde el momento en que se casaron. Como los abogados de Jake eran mejores que los de Edith, tras un largo proceso burocrático ganó la potestad de la casa y logró echar hasta la que entonces había sido su mujer.

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Demostrando una vez más el poco amor que profesaba por su ahora ex-mujer, Jake le concedió solo tres días para que abandonase la casa.

El primer día lo pasó ordenando y empaquetando todas sus pertenencias en diferentes cajas y maletas. El segundo día, la mujer contrató el servicio de mudanzas que se encargaría de ir a recoger las cosas y realizar la mudanza. Al tercer día, simplemente se sentó por última vez en su hermosa mesa de comedor a la luz de las velas, puso música de suave de fondo y disfrutó de medio kilo de langostinos, un bote de caviar y una botella de Chardonnay.

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Free Stock Photos/Dawn Arlotta

Una vez que terminó de comer, entró en todas y cada una de las habitaciones y guardó en las barras de las cortinas los restos a medio comer de los langostinos embadurnándolos primero en caviar. Luego limpio la cocina y se fue.

Durante los primeros días de la nueva vida de Jake y su pareja en la casa, todo era de color de rosas, todo era perfecto. Sin embargo, con el paso de los días, un olor desagradable comenzaba a extenderse por las habitaciones de la casa. La pareja hizo lo que pudo por deshacerse de aquel hedor nauseabundo que inundaba toda la mansión. Comprobaron el sistema de ventilación en busca de roedores muertos, lavaron las alfombras, colgaron ambientadores por todas partes. Durante ese tiempo, la pareja tuvo que salir unos días de la casa.

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Flickr / Nicolas Huk

Con el tiempo, sus amigos dejaron de ir a visitarlo, incluso la mujer de la limpieza dejó de ir.

Finalmente no pudieron aguantar más el hedor y decidieron mudarse a otra casa. Un mes después, todavía no habían encontrado un comprador para la casa. Aquel sitio apestaba demasiado para que nadie se quisiera acercar siquiera a echar un vistazo.

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Pexels

La historia detrás de la casa pestilente llegó a oído de todos. Incluso los agentes inmobiliarios se negaban a cogerle el teléfono al hombre porque sabían que era imposible vender la vivienda. Con el tiempo tuvieron que pedir prestada una enorme suma de dinero para poder comprar un nuevo hogar.

Entonces Edith llamó a su ex-marido y le preguntó cómo le iban las cosas. Él le contó el estado de putrefacción en que se encontraba la casa. Mientras ella escuchó cortésmente y fingiendo desinterés le comentó que extrañaba muchísimo la casa. Al final de la conversación, Edith le propuso un trato. Ella estaría dispuesta a reducir su acuerdo de divorcio si él le devolvía la casa.

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Suponiendo que se estaba aprovechando una vez más de su ex-esposa ya que esta no se hacía idea de lo mal que olía la casa, Jake accedió a vendérsela por un precio que representaba el 10% del valor real de la casa, solo puso una condición, el acuerdo solo tendría lugar si firmaba los papeles ese mismo día. En menos de tres horas sus abogados pusieron al día los documentos e hicieron el papeleo.

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Flickr / Mark Moz

Una semana más tarde, el hombre y la joven muchacha sonreían mientras observaban a la empresa de mudanzas cargando y llevándose todas sus pertenencias hacia su nuevo hogar con la satisfacción propia de un negocio redondo. No pensaron dejarle nada de utilidad o valor a Edith, incluso se llevaron las barras de las cortinas. Qué pena para ellos…

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Fuente: Littlethings

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