7 Desastrosas evoluciones de la selección natural que seguramente hubieran escandalizado a Darwin

La teoría de la selección natural suele explicarse como la supervivencia del más fuerte o del más apto, ya que el organismo que subsiste y evoluciona es aquel que consiguió, gracias a los cambios evolutivos, adaptarse al entorno. Los demás organismos, en cambio, se extinguen.

Esta idea, que suele ser cuestionada cuando es trasladada a otros ámbitos ya que parece justificar la eliminación de aquellos que son débiles o tienen problemas de adaptación en su grupo, se muestra terriblemente contundente en el mundo animal. A veces de maneras que a los humanos nos resulta inmorales o incluso macabras.

A continuación te mostramos 7 Atrocidades de la selección natural dentro del mundo animal:

1- Degeneración parasitaria

7 Desastrosas evoluciones de la selección natural que seguramente hubieran escandalizado a Darwin
Hans Hillewaert

Dos de las cosas que la naturaleza ama son la eficiencia y la especialización. Un error bastante común sobre la selección natural en el que solemos caer es pensar que la evolución siempre conduce al desarrollo de un organismo más complejo que el anterior, sin embargo, los parásitos son el ejemplo de todo lo contrario.

Son seres que han reducido sus cuerpos a la más mínima simplicidad con el fin de pasar desapercibidos y así poder deleitarse con los fluidos y tejidos de organismos más grandes. Sorprendentemente, las especies parásitas comprenden al menos el 40% de toda la vida en la Tierra.

En este sentido, ninguna especie ha sido más canalla y cruel que unos pequeños crustáceos marinos conocidos como rizocéfalos. Cuando es todavía una larva, se fija en el cuerpo de un cangrejo macho. A partir de ese momento empieza a cambiar: se deshace de su caparazón de quitina, ojos, patas y se transforma en una masa amorfa de filamentos semejante al moho que recubre el área donde se aferró.

Con el tiempo, el rizocéfalo llega a extender sus filamentos hasta el cerebro del anfitrión para cambiar su comportamiento.  El anfitrión llega a creer que es una hembra y que su abdomen, cargado con huevos extraños, está repleto de sus propias crías. A medida que los huevos maduran, el cangrejo empieza a protegerlos y limpiarlos como si fueran suyos. Una vez que los huevos eclosionan, el cangrejo muere.

2- Carencia de movilidad

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Los animales sésiles abandonan su libertad para llevar una existencia vegetativa permanentemente unida a una superficie. Los percebes son en realidad crustáceos relacionados con los camarones y los cangrejos, y aunque no lo parezca, comienzan su vida siendo criaturas de aspecto similar capaces de nadar libremente llamadas ciprínidos.

Tras encontrar el lugar adecuado, estas criaturas se adhieren a la superficie para degenerar en una especie de cono inmóvil. Se deshacen de sus ojos, antenas e integridad estructural para convertirse en una bolsa flexible que luego crece como una cáscara calcárea.

Aunque esta adaptación puede parecer un paso atrás en la evolución, lo que realmente confiere es seguridad. Este proceso permitió a los animales precámbricos fijar y controlar los sustratos irregulares e inestables del fondo oceánico para formar comunidades estrechamente unidas y mutuamente beneficiosas.

3- Desarrollo colonial

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Imagina que tu cuerpo no estaba compuesto de células, sino de miles de diminutas réplicas genéticamente idénticas de ti, cada una fusionada a la siguiente con su propia piel. Todas se mueven en perfecta sincronía de forma que te permite realizar funciones corporales básicas.

Aunque poco estudiados, este tipo de superorganismo no son inusuales en el reino animal, es más, son bastante recurrentes en los cnidarios (medusas, corales y anémonas).

Uno de los más conocidos y más complejos es la carabela portuguesa (Physalia physalis), que, aunque se asemeja a una medusa, es en realidad una colonia unida de múltiples clones, animales parecidos a medusas llamados zooides, todos vinculados entre sí en un solo superorganismo.

El experto en sifonóforos Casey Dunn compara a estos seres con masas gigantescas de gemelos siameses en diversos estados de desarrollo, muchos de los cuales están compuestos solo por piernas, bocas o genitales.

4- Parasitismo sexual

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En un mundo plagado de infidelidades y promiscuidad para conseguir el éxito reproductivo, algunas especies han hecho que sus varones evolucionen para hacer un esfuerzo adicional en la tarea de criar con éxito a sus crías.

De las 160 especies de peces abisales conocidas, 23 tienen una sola función en la vida: encontrar a una abominable y gigantesca hembra para adherirse a su cuerpo con sus mandíbulas. Estos machos carecen de bocas y tractos digestivos adecuados, por lo que morirán de hambre en unos meses si no logran aparearse.

Después de adherirse, el cuerpo del macho comienza a degenerarse y simplificarse, perdiendo progresivamente toda característica y forma hasta que es solo una mancha tumoral que contiene un par de testículos que comparte el sistema circulatorio de la hembra.

De forma similar, la hembra carece de características sexuales secundarias antes de fusionarse con un macho, acto que la impulsa a producir óvulos. La parte deprimente de todo esto es que incluso tal sacrificio no asegura al macho un «matrimonio» fiel, ya que en muchas ocasiones hasta 7 pretendientes se unen a una misma hembra de por vida.

5- Pedomorfosis

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En un intento de maximizar el éxito reproductivo, algunas iguanas marinas macho (Amblyrhynchus cristatus) simplemente deciden permanecer en una forma juvenil indistinguible de una hembra. Al no desarrollar características sexuales explícitas secundarias, estos machos «ninjas» no tienen que molestarse en defender su territorio y su harén de otros machos.

Al parecer, estos machos camuflados son sexualmente activos en secreto. Las investigaciones sugieren que se masturban discretamente en un harén antes de abalanzarse sobre una hembra e inmediatamente eyacular dentro de ella, llevando a cabo una cópula prácticamente invisible en las narices del macho dueño del territorio.

6- Inseminación traumática

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Un resultado particularmente sádico de la selección sexual es la intrincada batalla morfológica librada entre los sexos para producir genitales que maximicen el éxito reproductivo propio durante la cópula. Este proceso, de hecho, es tan común que los penes se consideran los órganos corporales de evolución más rápida en especies con fertilización interna y son indicadores comunes de nuevos eventos de especiación.

En los machos de algunas especies de invertebrados, esto resulta en la evolución de penes diabólicos adornados con púas y espinas diseñadas para lesionar la vagina con el fin de disminuir las posibilidades de que la hembra se reproduzca con otros competidores.

Este proceso llega a extremos ridículamente grotescos en las chinches (Cimex lectularius), en las que el pene se ha convertido en un pico brutal que el macho utiliza para empalar a la hembra por la parte inferior del abdomen, obviando por completo su tracto reproductivo. Las lesiones sexuales resultantes son bastante costosas para la hembra, que ve reducida su esperanza de vida debido al esfuerzo que realiza para la curación de la lesión y la exposición a enfermedades.

7- Descendiente de seguridad

7 Desastrosas evoluciones de la selección natural que seguramente hubieran escandalizado a Darwin

La selección natural comienza a actuar sobre un animal desde su primer segundo de vida. En un horrible análisis de coste-beneficio, algunas especies de aves grandes, incluidos algunos pelícanos (Pelicanus sp.) y pingüinos crestados (Eudyptes sp.), aceptan iniciar la crianza de un segundo polluelo a pesar de que quizás no puedan hacerse cargo de él.

Más pequeño y débil que su hermano mayor, el segundo polluelo aspira a una corta y triste vida de abandono y hambre, antes de ser picoteado hasta la muerte o expulsado del nido durante su primera semana de vida. Este segundo polluelo actúa solo como bebé de seguridad en el caso improbable de que muera el primero. No es más que una póliza de seguro viviente.

Para muchos animales que tienen un gran número de crías en espacios reducidos como las ranas o las arañas, el canibalismo entre hermanos también es un peligro bastante presente.

Además de tremendamente increíble, la naturaleza es hermosa y cruel a partes iguales.

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Fuente: Listverse